Redacción/CAMBIO 22

CIUDAD DE MÉXICO, 16 de octubre.- El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que durante el 2021 las enfermedades del corazón se volvieron la principal causa de muertes entre los mexicanos.

Detalló que en ese año, de un millón 117 mil 167 fallecimientos de personas de más de 45 años, 226 mil 703 fueron por causa de padecimientos como bloqueo parcial o total de las arterias, hipertensión, circulación pulmonar y enfermedades cardíacas reumáticas crónicas, para representar un 20.29 % del total de decesos.

Según las estadísticas, el sector más vulnerable a las muertes por enfermedades del corazón son los adultos mayores (65 años y más), con un 75.75 %, y de éstos, 54.73 % son hombres y 45.26 % son mujeres.

Veracruz, Puebla, Morelos, Guanajuato y la Ciudad de México son las entidades federativas con un mayor índice de decesos.

De acuerdo con los resultados preliminares, las tres principales causas de muerte a nivel nacional fueron: enfermedades de corazón, Covid-19 y diabetes mellitus.

En tanto, la tasa por cada 10 mil habitantes fue de 88, superior en dos unidades al total de 2020.

Del total de muertes registradas en 2021, 92.4 % se debió a enfermedades y problemas relacionados con la salud, mientras que las causas externas como accidentes o hechos violentos, correspondieron a 7.6 %.

Cabe mencionar que un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que las enfermedades del corazón representan 17.9 millones de muertes anuales en todo el mundo.

La mala alimentación, inactividad física, el consumo de alcohol y tabaco, sobrepeso y obesidad son algunos de los principales factores de riesgo.

Es por esto que una rutina equilibrada de ejercicio, así como actividades físicas recurrentes son indispensables para el cuidado de la salud.

El sistema de atención médica estadounidense Intermountain Healthcare indica que para poder combatir el riesgo de una enfermedad del corazón es recomendable una alimentación saludable basada en frutas, verduras, granos integrales sin procesar, proteínas, grasas y aceites no saturados, productos lácteos bajos en grasa, así como limitar el consumo de sodio y alcohol.

De igual forma se recomienda hervir, cocer al vapor y hornear los alimentos, cocinar las verduras en líquido en lugar de aceite y en caso de utilizarlas que estas sean en aerosol.

 

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