• La “Pax Narca” de Yucatán: Paz Aparente y Huellas del narcotráfico

 

  • Monseñor Gustavo Rodríguez advierte que la tranquilidad en la entidad es “por obra y gracia del narco” y alerta sobre triple ejecución en Dzilam González y más de 290 personas desaparecidas; señala que donde hay droga, hay crimen organizado

 

  • Aunque el Estado cerró 2025 con solo 33 homicidios dolosos, colectivos denuncian 297 desaparecidos

 

  • 2025 es el año con más feminicidios registrados en Yucatán desde 2013

 

 

 

Renán Castro Hernández/ CAMBIO 22

Yucatán a 30 de Enero 2026.- El narcotráfico está instalado en Yucatán porque sus principales ciudades se han convertido en santuario residencial para las familias de capos, sostienen autoridades eclesiásticas.

El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, afirmó a principios de 2026 que la entidad vive una “pax narca”, los grupos criminales no se han manifestado como en otros estados porque así lo han decidido o porque han dejado la entidad a sus familiares.

“Aquí en Yucatán estamos en paz por obra y gracia del narco… no se ha manifestado como en otros lugares porque no ha querido, o porque ha dejado este lugar, este espacio, para sus familias”, advirtió. Subrayó que “donde hay distribución de droga, hay crimen organizado” y citó como ejemplo el asesinato múltiple ocurrido en Dzilam González el 5 de enero de 2026.

La declaración de Rodríguez Vega rompió el discurso oficial de “estado más seguro del país” y evidenció tensiones entre la Iglesia y las autoridades, su mensaje coincidió con el reclamo de colectivos de familiares de personas desaparecidas, que calculan que Yucatán cerró 2025 con más de 290 desaparecidos.

Según la dirigente del colectivo Familias Buscadoras en Yucatán, al menos 297 personas estaban reportadas como no localizadas hasta diciembre; de ellas poco se informa públicamente.

Estas madres buscadoras fenómeno antes asociado a estados del norte ya se organizan en Mérida y municipios del interior para exigir búsquedas efectivas, alegando que las autoridades solo registran casos de personas extraviadas por enfermedad o desorientación, pero ignoran a quienes “son sustraídos”.

La otra cara de los indicadores de seguridad

Las declaraciones del arzobispo generaron un debate porque oficialmente Yucatán ostenta las cifras delictivas más bajas del país, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó que en 2025 solo 33 homicidios dolosos fueron investigados en el estado, apenas 0.1 % del total nacional.

La titular del Secretariado, Marcela Figueroa Franco, informó que la entidad redujo 24.8 % los homicidios en comparación con 2024 y que registró una tasa de 1.03 homicidios por cada 100 000 habitantes, 12 veces menor al promedio nacional de 12.85.

Además, los indicadores de percepción ciudadana sitúan a la policía estatal con 71.1 % de confianza (superior al 57.1 % nacional) y 59.8 % de percepción de seguridad.

La estrategia oficial incluye 585 nuevas patrullas, más de 10 000 controles carreteros y el reforzamiento de la infraestructura táctica.

Sin embargo, los hechos violentos que emergen esporádicamente sugieren otra realidad, el 5 de enero de 2026, hombres armados irrumpieron en una caballeriza del municipio de Dzilam González y asesinaron a tres personas, dos de ellas menores de edad.

Según autoridades, los atacantes llegaron en motocicleta, dispararon a quemarropa contra un hombre de 24 años apodado “Nato” y alcanzaron a los jóvenes que atendían a los caballos.

El ataque dejó además dos heridos y evidenció la presencia de sicarios en una comunidad rural que hasta hace poco no figuraba en los mapas del crimen.

Poco después, la Secretaría de Seguridad Pública reportó la captura de cinco presuntos responsables, procedentes de diferentes estados, mediante un operativo coordinado.

Estos episodios, sumados a operativos antidroga en municipios como Dzidzantún donde se aseguraron cannabis y metanfetamina y se detuvo a un presunto narcomenudista apodado “Chiva”, demuestran que el narcomenudeo y el crimen organizado sí tienen presencia, el propio arzobispo subrayó que la aparente tranquilidad no elimina la amenaza:

“Donde hay distribución de droga, hay crimen organizado”, colectivos como Familias Buscadoras aseguran que a la par del discurso oficial se intensifican desapariciones y trata de personas, y que la falta de violencia visible se debe más a acuerdos entre grupos delincuenciales y autoridades que a la inexistencia del problema.

La estrategia de seguridad y la coordinación interinstitucional en Yucatán se reflejaron en operativos y aseguramientos relevantes a lo largo del año, autoridades estatales y federales decomisaron más de 2.2 toneladas de narcóticos en 2025 entre marihuana, cocaína, metanfetaminas, crack y fentanilo con un valor estimado superior a $200 millones de pesos. Tan solo en enero de 2025, se detuvo a 16 presuntos narcomenudistas en una serie de operativos, incluyendo la captura de un líder apodado “El Rey” con 3.5 toneladas de droga.

En otra acción destacada a finales de noviembre, un retén carretero descubrió un cargamento oculto de marihuana, “cristal” y crack valuado en $69 millones de pesos; la droga fue asegurada y dos personas fueron detenidas en la ruta Campeche–Mérida.

En total, las fuerzas de seguridad yucatecas reportaron más de 17,500 personas detenidas durante 2025 por delitos de diversa índole

Las cifras de homicidios sitúan a Yucatán a la cabeza de los estados más seguros; ahora bien, la existencia de al menos 297 desapariciones, ejecuciones puntuales, operativos antidroga y la voz del arzobispo obligan a mirar el trasfondo una vez más, análisis realizados en materia de seguridad por el Diario CAMBIO 22 señalan que “pax narca” no significa paz social, sino un equilibrio precario que puede romperse si se alteran los intereses criminales.

Yucatán el Paraíso del Narco, “La Tierra Prometida y de la Abundancia”

La paz por conveniencia se sostiene mientras los grupos no se enfrenten entre sí y las autoridades no los confronten abiertamente.

Mientras tanto, las familias de personas desaparecidas reclaman atención urgente, durante 2025, colectivos realizaron vigilias y protestas en Mérida para visibilizar más de 290 casos de desaparición; denuncian que las cámaras de videovigilancia instaladas en todo el estado no sirven para hallarlos y que las investigaciones oficiales se centran en “eventos forenses” en lugar de búsquedas en vida.

La dirigente Clara Gutiérrez señaló que en diciembre pasado desaparecieron al menos 20 personas más, pese a los indicadores de seguridad.

El contraste entre la seguridad estadística y la invisibilidad de víctimas plantea un reto a las autoridades en turno, no conformarse con índices bajos de homicidios como prueba de ausencia del crimen.

Organizaciones civiles exigen que se reconozca el fenómeno de la desaparición y se actúe en consecuencia, el arzobispo que reconoce la riqueza natural y cultural de Yucatán como atractivos turísticos pide no bajar la guardia y atender los casos de desaparición con la misma diligencia que se presume en la reducción de homicidios.

Para quienes viven en el estado y para quienes lo visitan, buscan la permanencia de una paz duradera, no puede depender de la gracia del narco.

Requiere prevención, investigación eficiente, justicia para las víctimas y transparencia sobre los riesgos, en última instancia, la verdadera seguridad se construye con ciudadanía informada y autoridades que no negocian con el crimen, en otras palabras, que no se queden con las “utilidades” del narco.

 

 

Con información de CAMBIO 22, basados en datos oficiales y en declaraciones de autoridades religiosas y colectivos de búsqueda.

Video: PorEso

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