Renán Castro Madera/CAMBIO 22

Los fines de semana Tizimín, Valladolid, Progreso y Mérida, se convierten en las zonas de confort y de descanso de destacados miembros del crimen organizado qué operan en Quintana Roo y en otros entidades de la zona Sur-Sureste del país, revelan documentos confidenciales que manejan altas autoridades federales sobre “El Movimiento del Crimen Organizado en Yucatán”.

Es un secreto a voces que la entidad está “apalabrada” para que circule la droga al por mayor pero sin “calentar la plaza” o sea, sin ejecuciones y asesinatos en los municipios donde se consume mayor cantidad de estupefacientes, revelaron las investigaciones que para no manchar la imagen de las autoridades de los tres niveles de gobierno, se esconden las cifras y los hechos violentos como el que ocurrió la mañana del lunes en la cabecera municipal de Tizimín.

Y es que la ejecución de Javier Humberto M.L. ha llevado a penetrar más a fondo sobre las actividades criminales que se planean desde Yucatán para ejecutarse en los principales destinos turísticos de Quintana Roo y otras ciudades del país.

Yucatán, hoy está catalogado en el mundo criminal como la zona de descanso de grandes capos y sicarios perseguidos y amenazados, en dónde cohabitan con “la conservadora” sociedad yucateca que los ha recibido con los brazos abiertos, inclusive para hacer “negocios” con algunos de ellos.

Al fin y al cabo mientras no violenten  al estado, “dinero es dinero y negocios son negocios” dicen algunos beneficiados con rimbombante desparpajo, pese a las decenas de muertos que  respaldan a ese dinero sucio y que llega  manchado de sangre de otras víctimas inocentes y con culpabilidad.

Hoy, Yucatán se encuentra al borde del colapso y Felipe Saiden secretario de Seguridad Pública en la entidad,  sabe que tras los hechos violentos que se han presentado últimamente en algunos puntos de la geografía yucateca, (pese a ser desvirtuados  para no afectar el trabajo “ejemplar” que lleva a cabo el Gobernador Mauricio Vila Dosa)l, el crimen organizado avanza imparablemente.

Es más, pronósticos conservadores de autoridades federales presumen que a partir del año próximo sea imparable la violencia en al menos cuatro municipios importantes de Yucatán.

No se trata de apostarle al caos, ni de desvirtuar el trabajo de Saiden Ojeda, menos minimizar los logros obtenidos en el gobierno de Mauricio Vila, el objetivo es obligarlos a reconocer la realidad yucateca y trabajar de la mano, juntos autoridades y sociedad yucateca.

La ejecución de “El Javi”  en Tizimín, es una severa llamada de atención en dónde de no detenerse a los culpables se marcaría un grave precedente y que daría paso a otras posibles ejecuciones dado el número de jefes del narcotráfico que habitan en esa zona.

Por eso la importancia del caso de. “El Javi” y/o “El Venom” quien ya se había asentado en Tizimín y Valladolid, donde recibía cargamentos de droga que junto con un tío que habita en la capital del estado se encargaban de comercializarla también en Mérida y Progreso, pues el objetivo de este jefe de sicarios del CJNG, era apoderarse de las principales ciudades yucatecas.

Y para ello, habían montado este escenario de radicar en esta ciudad para desde este municipio lograr el dominio pleno del CJNG en Yucatán.

Le decían “El Javi y/o El Venom” y pertenece al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en dónde gracias a su eficacia y poderío en el sicariato ya ocupaba el puesto de comandante de grupo y tenía bajo sus órdenes un  ejército de cerca de 20 elementos, aunque para llevar a cabo su “trabajo” lo hacía con una patrulla de cerca de 10 pistoleros que sembraron el terror en Cancún principalmente.

Junto con algunos familiares ya dirigían la célula del CJNG que opera en varios municipios de Yucatán, en dónde han tejido una red importante de distribuidores de drogas.

Tizimín, era su zona de descanso y en ese mismo municipio, adquirió un rancho ganadero como la mayoría de “nuevos inversionistas” que lentamente se apropian de las mejores tierras de la zona.

De llamar poco la atención, salvó por su residencia ubicada en la calle 49-D de la colonia San José Nabalam, que la construyó en escasos cuatro meses, según comentan quienes trabajaron en la obra.

Esos mismos trabajadores relatan que se dieron a la tarea de conjuntar un verdadero ejército de alarifes que trabajaban en turnos dobles diariamente para terminar con prontitud dicha obra.

Eran una familia normal en dónde sus hijos asistían a los mejores colegios de la ciudad y la madre de familia convivía en diversas actividades, además de asistir con frecuencia a un conocido gimnasio de la ciudad de Reyes.

Nadie se podía imaginar que detrás de las ausencias esporádicas del jefe de la familia era para encabezar una célula de sicarios de más de 10 pistoleros, que hasta donde se sabe ya llevaban cerca de 30 ejecuciones principalmente en la ciudad de Cancún.

El CJNG, arropó al “Javi” y/o  “El Venom” desde que destacaba en una pandilla que hacía sus pininos en el mundo criminal en los rumbos de la céntrica y populosa región 91, del principal destino turístico del país.

Desde chamaco llamó la atención por la sangre fría que utilizaba a la hora de llevar a cabo sus operaciones criminales, ya sea una simple transacción comercial de drogas, hasta el levantón de personas por el cobro de piso, el secuestro y que decir del ajuste de cuentas en contra de rivales pertenecientes a los demás grupos criminales.

“El Javi” se ganó en base a sus acciones criminales  un lugar destacado dentro del organigrama del CJNG, quien a través de su jefe Julio César Moreno Pinzón, el Tarjetas, pretendían lograr el dominio de Yucatán, aprovechando la terminación de la administración que encabeza Mauricio Vila Dosal y el posible retiro de Felipe Saiden Ojeda.

Julio César Moreno Pinzón, el Tarjetas.

De acuerdo a los informes que obran en poder del diario CAMBIO 22, El Javi se habia subordinado junto con un tío a la estructura criminal más violenta del CJNG y que encabeza “El Tarjetas”, quien entre otros operativos encabezó la fallida ejecución del jefe de la policía de la ciudad de México Omar García Harfuch.

Todo era miel sobre hojuelas, los “acuerdos económicos” con algunos jefes policiacos yucatecos se cumplían al pie de página y el Javi y su familia se consolidaban en el dominio del mercado yucateco.

En lo que nunca pensaron es que El Javi debía muchas en Cancún y un grupo rival logró ubicarlo en la feria tradicional de Tizimín, pudo burlar el cerco protector que le brindaban los policías yucatecos para ubicar su domicilio particular.

Inclusive versiones de testigos presenciales dijeron que tenía poco menos de un mes que lo venían vigilando y estudiando todos sus movimientos.

Las llevadas a la escuela de los hijos, la salidas a su rancho, a sus diversiones y hasta a Cancún y otras ciudades de la península.

No quisieron llevar a cabo su ejecución en otro lugar que no fuera Tizimín, para mandar un mensaje de muerte a quienes pretendan ocupar Tizimín, que nada los salvará de los moto sicarios, quienes con este homicidio hicieron su presentación en Yucatán y la ciudad de reyes en particular.

 

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