Graciela Machuca Martínez/CAMBIO 22

La defensora Martha Figueroa Mier y otras mujeres lucharon durante cuatro años para obtener sentencia contra el victimario, a quien las autoridades le “creyeron” la historia de que Guillermina se había suicidado.

En el estado de Chiapas se ha ganado una batalla al lograr la sentencia máxima de 60 años de prisión contra el responsable del feminicidio de Guillermina Berriolope Orozco, perpetrado el 1 de mayo de 2019 en Tuxtla Gutiérrez, capital del estado de Chiapas.

 

Desde luego que se trata de una sentencia histórica en aquel estado, como se considera desde el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), que junto con el grupo de Mujeres Libres COLEM, acompañaron el caso y que, a más de 4 años del feminicidio de Guillermina, el 12 de mayo de 2023, lograron este fallo judicial.

Recordamos que Guillermina Alejandra Berriolope Orozco, de 38 años de edad y originaria de la Ciudad de México (CDMX) fue víctima de feminicidio el 1 de mayo de 2019 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, cometido por su pareja sentimental.

De acuerdo con testimonios y otras evidencias, habían antecedentes de violencia, incluso, la víctima había denunciado a quien es el responsable de su feminicidio y, a pesar de esto, cuando inició la investigación, la Fiscalía General del Estado de Chiapas quiso cerrar el caso como un supuesto suicidio.

Desde el comienzo de la investigación, la familia de Guillermina Berriolope denunció revictimización y negligencia, y su exigencia obligó a las autoridades a clasificarlo como un feminicidio.

En el año de 2019, el caso del feminicidio de Guillermina no fue el único en Chiapas, pues durante esos 12 meses se abrieron 20 carpetas de investigación por feminicidio.

De acuerdo a información oficial, en el 2020 se abrieron 28 carpetas de investigación por feminicidio, en el 2021, 46, al año siguiente 44 casos y durante el primer trimestre de 2023, el número ya era de 10.

El ONCF reconoce la labor “de la defensora y abogada Martha Figueroa y el acompañamiento de quienes participaron durante todo el proceso, la Mtra. Flor del Rocío García Cadenas, directora del CEJUM y el invaluable trabajo de la Maestra Fabiola Gómez Domínguez, quien también fue asesora jurídica. Sin ellas, este triunfo no hubiera sido posible”.

En entrevista, la defensora Martha Figueroa Mier, comenta que esta sentencia representa, “sobre todo, la materialización de nuestro trabajo de esta gestión, para darle contenido a los protocolos para administrar y procurar justicia, entender que el delito de feminicidio no es solo homicidio de una mujer, no es la feminización de un delito, sino que tiene que ver con otras circunstancias, bienes jurídicos como la vida, la seguridad, la integridad de las mujeres, el respeto. El derecho sobre todo a vivir en paz, a vivir con tranquilidad y que esto va a implicar en un delito compuesto, complejo, como feminicidio, un protocolo diferente al que están acostumbrados, sobre todo los abogados, abogadas que estudiamos allá por los años 70. Bueno, hay algunos más viejitos, pero de quienes estudiamos allá por los años 70 y que hoy andan de magistrados y bueno de vergonzantes magistradas”.

Se trata de ver lo que está pasando en lo cotidiano, “no en una Corte, que el policía que llegue al auxilio de una mujer que está pidiendo ayuda por una situación de violencia, sepa qué hacer, cómo protegerla, cómo tomar datos, por eso le llaman primer respondiente y más aún, cuando llega a la escena de un delito gravísimo como es la muerte violenta de una mujer y lo primero que tienen que recordar, así como 1.1 toda muerte violenta de mujeres es un feminicidio, hasta que las investigaciones o un proceso muestre lo contrario y la investigación tiene que estar basada en metodologías científicas, cosa que no ocurría antes del 2011, es decir, había pruebas que pesaban mucho como la confesional, los testimonios”.

La abogada Figueroa Mier, recordó que este tema siempre ha existido, por ejemplo, la presunción, pero la verdad es, que tú llegas cuando llegas al fin a una causa, a un juzgado, toda la carga de la prueba y todo está sobre la persona que está acusada y es muy difícil desmontarlo, pero además el derecho es un producto cultural, se va a adaptar a cada contexto”.

Dijo que en casos como este: “hay que hacer justicia a la chiapaneca y no me refiero a salirme del marco legal, al contrario, es cómo adaptamos estos tratados internacionales, cómo adaptamos, los artículos básicos para las cuestiones de juicio en cualquier materia civil, penal, familiar, laboral, arbitraje médico, cómo aplican para todos, de un lado y del otro, obviamente, cuando hay un conflicto cuando hay una parte que no va a salir muy conforme”.

Recordó que el fiscal del estado de Chiapas salió a decir, luego de una protesta de la familia, que se trataba de un suicidio, con la finalidad de cerrar el caso, aunque la escena del crimen decía otra cosa.

Se le cuestionó con base en qué pruebas científicas estaba diciendo, el encargado de la procuración de justicia y representante de la sociedad, ¿de dónde sacó esa historia? Tenía huellas de violencia en todo su cuerpo, “además, de que está ahorcada en una posición casi inverosímil dentro de su closet, de dónde saca, o dígame usted, explíqueme usted la teoría del caso, de cómo es que ella se ahorca, ella solita, por qué se ahorca, ¿qué pasa con toda esta cantidad de botellas vacías de cerveza o de alcohol? ¿Quién tomó tanto, el asesino, la víctima que supuestamente se suicidó?

El caso de Guillermina “es como escuela para las autoridades federales y estatales, de quitarle la culpa a las víctimas, que son entre comillas incómodas, pero también, la parte de retomar el protocolo correcto, darle contenido, operar el protocolo nos llevó un año, después a encontrar más de 20 pruebas relativas a las razones de género por las cuales habían asesinado a Guillermina y también esas más de 20 pruebas nos dicen quién es el responsable, sin lugar a dudas, porque esa prueba científica lo coloca en modo, forma, oportunidad y una sola narrativa de cómo él ejerce, otra vez, en un contexto de violencia, la máxima expresión de esta violencia feminicida contra su pareja, cómo la mata de la forma más cruel, cómo la mata abusando de su poder, de su fuerza, del contexto que le daba ser hombre, cómo la desprestigia, cómo la difama, cómo él, torpemente, pero a la vez creído por las autoridades que son igual de torpes o de machistas, se creen esta teoría de que ella se suicida”.

Figueroa Mier destaca el trabajo que se hace desde el Observatorio Nacional Ciudadano del Feminicidio, “no solo en Chiapas, en el Estado de México, en Puebla, en Veracruz, varias de las que litigamos en el Observatorio hemos estado consiguiendo sentencias ejemplares, resoluciones que hacen que el agresor quede preso, e incluso, cuando los liberan hemos conseguido revertir estas resoluciones negativas que invitan a la impunidad y eso es una gran ayuda para detener la impunidad, para parar la corrupción, para conseguir justicia, de otra manera, podríamos decir que todo el trabajo realizado en estos años, en unión y en el núcleo del Observatorio se ve materializado en estas sentencias, porque ya pasó por un proceso de impulso de iniciativas, de trabajo en equipo, de experiencia, sí, nosotros le dimos cara, rostro, contenido, forma, es decir, una cosa es que digan debe probarse científicamente y otra es que hagamos la metodología para lograrlo”.

Este es un caso más de éxito en los que Martha Figueroa Mier se ha sumado a buscar justicia para las mujeres. Como parte de Mujeres Libres COLEM y del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio este resultado reitera el compromiso para transformar la realidad de muchas mujeres y sus familias que tienen que enfrentarse al sistema de justicia, luchando contra la impunidad, como una manera de exigir el derecho a una vida libre de violencias para todas.

 

 

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