• De cara al Día de la Candelaria que hoy se conmemora, cientos de capitalinos buscaban ayer los tamales para degustarlas en compañía de sus familiares

 

Redacción / CAMBIO 22

Una larga fila de personas abarrotaba ayer el exterior de la estación Centro Médico de la Línea 3 del Metro.

Con algunos de los visitantes provenientes desde Tlaxcala, la multitud esperaba por la venta de tamales con formas tan particulares como “ternurines” y “labubus”, personajes que se caracterizan por ser figuras pequeñas de animalitos y elfos de ojos saltones con una sonrisa alargada, respectivamente.

De cara al Día de la Candelaria que hoy se conmemora, cientos de capitalinos buscaban ayer los tamales para degustarlas en compañía de sus familiares.

Reinventan tradición con tamales de 'Ternurines' y 'Labubus'

En el caso de los compradores de Centro Médico, la fila llegó a tener hasta 150 personas, la cual comenzó a formarse a partir del mediodía.

En este punto, Sandra, en compañía de su pareja y otros dos chicos, instalaron su puesto alrededor de las 14:00 horas.

Con la carpa y las mesas montadas, la masa de los tamales lista y otros ya embolsados, los clientes fueron recibiendo sus pedidos.

Unos optaron por comprar tamales con forma de “ternurín”, en los que la hoja de maíz los envolvía asemejando una cobija. En tanto, otros escogieron “labubus”, axolotes y hasta “tamalsotes”, en referencia a la barra de jabón.

“Las figuritas que hacemos son muñecos tiernos, es por eso que se llama ‘ternufood’ (…). Tenemos axolotitos, capibara, perritos (y) gatitos. (En esta ocasión) salió el axolotito azteca (…) y el ‘tamalsote'”, relató Sandra.

Para su preparación, cuentan con moldes de las figuras que ofrecen, los cuales permiten que la masa previamente elaborada adopte la forma del personaje que haya elegido el cliente.

De acuerdo con Sandra, los tamales con forma de axolote fueron los que más se vendieron en esta ocasión, con sabores dulces como chocolate y atole.

En los cinco meses que lleva vendiendo este peculiar producto, indicó que nunca había registrado una demanda de esta magnitud, pues, en tan sólo dos horas, logró comercializar más de 200 tamales.

“No te imaginas la alegría que me da. Yo he llorado mucho por la emoción. Me da mucha emoción, no pudo creer lo que esta pasando, de que varias personitas se quieran llevar a un pancita un pedazo de lo que estamos haciendo”.

“Cuando llego y veo esa sonrisa (…) me da mucha emoción, alegría (y) nostalgia”, subrayó Sandra.

Otro de los lugares que se abarrotaron por quienes buscaban tamales fue un local que se ubica en la Colonia Nativitas, Alcaldía Benito Juárez, donde, a diferencia de Centro Médico, las piezas eran tradicionales.

Cecilia Sierra fue una de las compradoras, quien estuvo formada más de dos horas para completar su pedido, sin embargo, debido a la alta demanda, sólo consiguió la mitad.

“De las cosas más random que hemos hecho, creo que es esperar más de dos horas y media y sólo alcanzamos ocho tamales y de un solo sabor (…). Creímos que no iba a haber tanta gente, pero olvídenlo, fue mucha”, comentó entre risas.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Para ella, poder comer tamales en esta fecha es una forma de preservar la tradición y reforzar los vínculos familiares, por lo que prevé regresar hoy para conseguir más piezas.

“Es como rescatarla en nuestro núcleo familiar, no teníamos como esta costumbre por muchos factores (…) Era más bien como para nosotros un lujo”.

“Entonces, ya ahora (…), decimos: ‘vamos a comprar una rosca para nosotros’ y justo como (para) mantener viva la tradición. Ahorita es lindo como poder implementarlo”, añadió.

Mientras algunas familias compraban menos de 10 tamales, otras pedían decenas e, incluso, hubo quienes se llevaron hasta un centenar, de sabores como mole, salsa verde, queso con zarzamora y chipilín.

Guadalupe y su hija llevaron 14 tamales, para que a cada integrante de su familia le tocaran dos piezas.

Aunque la espera fue larga, aseguraron que la tradición de degustar y reunirse son sus seres queridos la amenizó.

“Es importante que no se pierdan las tradiciones, porque lamentablemente ya (las) hemos perdido. Nos reunimos con la familia aunque sea pequeña”, contó.

 

 

 

Fuente: Reforma

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