Redacción / CAMBIO 22

José María Morelos, 9 de febrero. –  El modelo de desarrollo basado en grandes proyectos productivos y energéticos está profundizando la crisis ambiental en la Península de Yucatán, especialmente por la contaminación del agua y la deforestación acelerada.

El ingeniero Bernardo Caamal Itzá, representante del colectivo Xok k’iin, afirmó que muchas empresas operan bajo una lógica extractiva, sin considerar la fragilidad del suelo cárstico ni el impacto a largo plazo en los ecosistemas.

Explicó que actividades como las mega granjas porcícolas, asentamientos menonitas y parques fotovoltaicos de gran escala alteran el ciclo natural del agua, al eliminar selvas que permiten la filtración y regulación hídrica.

Detalló que en zonas de Yucatán existen evidencias de contaminación directa del subsuelo con desechos porcinos sin tratamiento, los cuales contienen hormonas, antibióticos y otros insumos que llegan al manto freático.

Advirtió que esta contaminación no se limita a un solo estado, sino que afecta cuerpos de agua estratégicos de la región, poniendo en riesgo lagunas y reservas naturales de alto valor ambiental.

Caamal Itzá subrayó que el verdadero desarrollo en la península debe partir del respeto al territorio, al agua y al monte, y llamó a un cambio de actitud empresarial y gubernamental para evitar daños irreversibles al corazón ambiental de la región.

 

 

 

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