• Recopilación Jorge Gonzáles Durán.

 

Redacción/CAMBIO 22

Durante una reunión con campesinos en Rio Lagartos, pronunció un discurso en el que expresó sus definiciones de socialismo, que reflejan su gran capacidad analítica y su sustento ideológico. Era, sin duda, uno de los políticos más preparados y carismáticos de la Revolución mexicana. He aquí sus palabras que tienen una sorprendente vigencia:

‘Quiero también que ustedes nombren a una persona para que vaya a Mérida para que yo le haga entrega personalmente de una Biblioteca para que ustedes lean y sepan la verdad acerca de lo que es el socialismo y no les engañen por nuestros enemigos, haciéndoles creer que el socialismo es una doctrina de maldad y de discordia; no señores, el socialismo significa la unión de todos los trabajadores para su defensa común contra sus enemigos.

El socialismo no es sino los lazos estrechos de amor entre todos los hombres de la tierra.

El socialismo es la copia de la vida en la naturaleza.

Allí tienen ustedes a las socialistas hormigas; éstas son seguramente más inteligentes que nosotros los hombres y entienden mejor el socialismo que los otros; ellas viven en sus ciudades subterráneas; cada una de ellas vive en comunidad absoluta; tienen sus casitas, más todas están unidas para buscarse sus alimentos, para defenderse y para hacer los trabajos que haya que hacerse; temprano salen las hormiguitas a buscar su alimentación; todas ellas vuelven cargadas y como para ellas no hay egoísmo, el pan que cada una trae, es para todas ellas; más si de pronto una hormiga en su larga excursión cotidiana encuentra un animal que por sí solo no puede cargar, ¿qué es lo que hace la hormiga?, abandona la empresa porque es superior a sus fuerzas. La hormiga da varias vueltas alrededor de la pieza, con sus antenas la va tocando, toma el olor de ella, y después comienza a dar vueltas en círculos concéntricos cada vez más amplios; su idea es extender el olor de lo que ha hallado, para así avisar a todas sus compañeras hormigas de que hay comida; éstas en sus excursiones de busca sienten el olor, y van corriendo a avisar a las demás; entonces, salen dos clases de hormigas: cargadoras y hormigas cortadoras. Llegan junto de la víctima; inmediatamente las cortadoras con sus tijeras van cortando, la cabeza, los pies, las alas y demás partes del animal muerto, en tanto pedazos como sea necesario, para que las cargadoras puedan acarrearlos a la gran bodega de provisiones. Allí tienen ustedes un ejemplo de lo que es el socialismo.

Y ¿que dicen ustedes de las compañeras socialistas las abejas? en la gran ciudad de las abejas, todas trabajan en común; si cada una de ellas tuviese que hacer todos los trabajos relativos a la elaboración de una gota de miel, seguramente no producirían ni para ellas, y menos para nosotros. Pero no sucede así, en la colmena todas trabajan, pero hay secciones encargadas de desempeñar determinados trabajos: unas están encargadas del aseo y limpieza de la ciudad; otras, en procurar la ventilación suficiente; otras, de la calefacción; otras, en preparar las bodegas para depositar la miel y las larvas; otras, fabrican cera; otras hacen la miel; otras, son químicas y procuran que la miel embodegada no se descompongan; otras, salen a recorrer los campos para recoger el polen y el néctar de las flores; otras, están encargadas de cuidar y alimentar a las larvas; otras, forman una sección de policía encargada de las defensas; si un animal enemigo quiere entrar, las defensoras se aprestan a la defensa, unas se encargan en cerrar la entrada y otras van a luchar con el enemigo; son heroicas porque cada una de ellas sabe que va morir; y muere dos, diez o más de ellas, pero el enemigo no penetra. Esto es el socialismo. ¿Qué me dicen ustedes de nuestros compañeros socialistas los “piches” y los “xkahues”? Sube un muchacho malvado y travieso a trabajar el nido de uno de ellos enseguida ustedes verán como un pájaro lanza un grito de auxilio y a los pocos momentos ya tienen ustedes un montón de compañeros defendiendo el nido de manos de aquel malvado. Lo mismo podemos decir de los monos, de las fieras y de todos los animales, y aún de nuestro propio organismo donde los leucocitos nos defiende de los ataques de los gérmenes morbosos. Pues este es el socialismo que nosotros pregonamos compañeros, la unión de todo elemento trabajador para su defensa y para sus trabajos; no es lo mismo que cada uno de ustedes tengan que hacer todos los trabajos relativos para hacer una milpa de cincuenta mecates, en el que ustedes se unan y haciendo una gran milpa de cincuenta mil y sesenta mil mecates; si cada uno de ustedes tiene que abrir una brecha para que pueda entrar un carro a  recoger la cosecha, entre todos ustedes pueden hacer esa brecha en un momento, lo mismo sucederá en la venta y en todos los demás trabajos. Todas esas grandezas de las ciudades, esos palacios majestuosos, esos vapores gigantescos que cruzan los mares, todo eso es obra de trabajadores.

Nunca ustedes habrán visto que un rico vaya a levantar una piedra, ni a colocarla para construir un edificio, nunca habrán visto ustedes que un rico vaya a colocar un riel de tren o a mover una maquina de ferrocarril; todo cuanto existe pues, es obra de los trabajadores porque una campana no se mueve sin no hay la mano de  un trabajador que vaya a tocarla. Si todo cuanto existe es nuestro trabajo ¿por qué razón no hemos nosotros de disfrutar de todo eso? ¿Quién tiene más derecho a disfrutar de los productos de la tierra, aquel que la cultiva o aquel que está durmiendo todo el día? Pues esto no es lo único que quiere el socialismo, que los trabajadores tengan derechos a disfrutar del producto de sus trabajos y tengan una vida un poco menos de trabajo y sufrimiento como ahora.

Hace mucho miles de años que la humanidad se dividió en dos bandos: una de explotados y una de explotadores. Estos explotadores se llamaron capitalistas. Pero los capitalistas se dividieron para su criminal obra de explotación en varias secciones; unos son los que directamente explotan al trabajador robándoles el producto de su trabajo; otros forman el clero encargado de decirle los trabajadores que tengan conformidad, obediencia y humildad, que ya tendremos nuestra recompensa en el cielo; y los ricos dan muchos miles de pesos a los curas para que hagan esta labor, y también ellos compran con mucho dinero su parte del cielo. De donde resulta que los pobres para ganar los cielos tienen que arrastrar una vida llena de dolor y resignación, en tanto que los ricos compran el cielo con su dinero. Afortunadamente nosotros los socialistas ya no queremos ir al cielo, nos conformamos con que nos dejen la tierra y por esto la tomamos y que los ricos vayan al cielo. Dios esta con el hombre bueno, está en su corazón cuando va a hacer una buena acción de amor con sus semejantes; así como el diablo está en el corazón del hombre malvado. Dios está en el músculo de nuestros brazos cuando temprano vamos a cultivar la tierra para arrancarles sus productos.

 

 

Recopilación Jorge González Durán

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RHM

 

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