Olivia Vázquez/CAMBIO 22

CANCUN, Q. ROO, 29 de abril.- El creador y presidente del Museo Subacuático de Cancún, Roberto Díaz Abraham, quien recibió la medalla al mérito ciudadano “Sigfrido Paz Paredes” como parte de la celebración del 52 aniversario de la fundación de Cancún, confía en lograr un esfuerzo colegiado entre autoridades, náuticos, ambientalistas y la comunidad cultural de Cancún para retomar la sumersión de esculturas y darle continuidad a este proyecto que ha sido un gran beneficio para la conservación de los arrecifes naturales de este destino.

El Museo Subacuático de Cancún, se ha convertido en uno de los atractivos anclas en este destino y se ubica en tres galerías acuáticas con 516 piezas de artistas que han desarrollado todo el concepto de la Evolución del hombre, lo que ha sido un ancla para la actividad de buceo y snorkel del destino.

Este proyecto logró contar con una muestra de algunas esculturas que se ubican en el bulevar Kukulcán y una galería en tierra que estuvo algún tiempo en plaza Kukulcán, pero ahora tiene una galería fija en Bonfil, donde los turistas acuden previo a la sumersión a ver el proceso que se ha dado en las esculturas que se encuentran dentro de mar.

En esta narrativa que lleva a la reactivación del proyecto a partir de la próxima semana para concluir las esculturas que quedaron pendientes por la entrada de la pandemia, Roberto Díaz Abraham resaltó que es urgente retomar la sumersión de nuevas esculturas para dar continuidad al proyecto, ya que los buzos están retornando a los arrecifes naturales y esto representa un riesgo para la conservación de estos ecosistemas.

Y es que, reveló que muchas de las esculturas que se ubican en las tres galerías del Museo Subacuático que se ubican en el Parque Marino Nacional, ya tienen un proceso más avanzado de colonización de especies y algas y requieren de mantenimiento constante, además de que en la actividad turística, los buzos de primer impacto que suelen ingresar, han ido dañando algunas piezas, lo que va deteriorando este concepto.

El tema principal aquí, dijo, es que a partir de la pandemia, todo se cerró y con ello, también se dejó de dar mantenimiento a las esculturas, y no se lograron sumergir un promedio de 50 esculturas que ya están listas pero que para la sumersión se requieren de permisos federales que resultan muy caros.

En tierra, refirió que la obra del artista escultor Ariel Amado Gil, ya esta lista y a partir de la próxima semana se iniciará la parte del arte para terminar algunas de las esculturas, sin embargo “no podemos hundir más de 50 piezas ya terminadas, porque no se tiene un permiso federal que requieren una serie de estudios muy costosos, es una pena porque no se puede hundir nada porque el tema burocrático los está atorando”.

El empresario consideró que es indispensable que se sigan hundiendo, porque representan una descarga para los arrecifes naturales que están volvieron a ser invadidos por el buceo, sobre todo en el área de Manchones, donde van la mayoría de os buzos primerizos.

“En el arrecife de manchones, van todos los buzos primerizos les dan patadas y no se pueden reparar, es imposible reparar, se están saliendo los buzos de la evolución silenciosa y regresando de los arrecifes naturales,  por lo que sería importante abrir un nuevo salón de buceo en la Cruz de la Bahía donde se colocó la primer pieza por Ramón Bravo en 1992, pero los buzos no van porque sólo hay una pieza”, expresó.

El líder empresarial consideró que si en esa zona se hiciera una galería nueva con 50 a 70 piezas se tendría un atractivo muy importante para la actividad de buceo y esto permitiría una descarga natural.

En total, al Parque Marino, para el Museo Subacuático, dijo, ingresan un promedio de 450 mil visitantes al año, los mismos que no van a los arrecifes naturales y permiten un periodo de recuperación más largo.

 

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RHM

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Diario Cambio 22 - Península Libre