• Uno de los grandes retos que el servicio público ha enfrentado desde hace muchos años, y que se ha incrementado con el paso del tiempo, ha sido el de la capacitación y profesionalización de las personas que, día a día, ejercen una función pública.

 

Redacción/CAMBIO 22

Es creciente la presión existente para los gobiernos en cuanto a la calidad con que deben prestar los servicios públicos pues, invariablemente, lo creciente de las sociedades en el número de las personas que las integran y también en la sofisticación de las necesidades a satisfacer para las mismas, obliga a las instituciones a una mejora continua que en todos los casos pasa por políticas encaminadas a la capacitación y profesionalización del personal adscrito a ellas.

El conocido alrededor del mundo como servicio civil de carrera es una institución muy valorada en diversos países, pues a través de ella las personas servidoras públicas ingresan, son promovidas, permanecen o, en su caso, son separadas de los cargos dentro del servicio público, luego de cumplir con diversos criterios objetivos con lo que se busca que el mérito sea la base de todo; además, con el establecimiento de estas reglas la estabilidad en el empleo y los derechos laborales son susceptibles de ser salvaguardados de mejor manera.

Y es que la volatilidad que la política puede generar ha hecho que las sociedades procuren contar con parámetros mínimos de certidumbre y, desde luego, personas servidoras públicas debidamente capacitadas y profesionalizadas se convierten en promotoras de ésta, separándose del amiguismo, la intermitencia y la improvisación y acercándose al mérito, la continuidad y la solvencia técnica en el desempeño de sus labores.

Si bien en México este esquema nació hace más de 100 años con el Servicio Exterior Mexicano, la reforma de mayor calado en este rubro se dio a principios del siglo actual con la creación de la Ley del Servicio Profesional de Carrera en la Administración Pública Federal (Ley del SPC), misma que se consideró “un mecanismo para garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a la función pública con base en el mérito y con el fin de impulsar el desarrollo de la función pública para beneficio de la sociedad” y cuyo ámbito de aplicación se circunscribe a una parte de la estructura del Poder Ejecutivo Federal.

Tratándose el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) de una institución del Estado mexicano que por contar con la autonomía constitucional es independiente de los otros poderes y no le es aplicable la Ley del SPC, desde hace varios años ha sido deseable que cuente con un sistema de servicio civil propio que responda a la esencia propia de una institución de la importancia que tiene este organismo garante de los derechos de acceso a la información pública y de protección de datos personales.

A pesar de que de acuerdo con un comunicado oficial de junio de 2022 el propio INAI señaló que implementaría el conocido como servicio profesional de carrera a través de un acuerdo por el que se modificaron los “Lineamientos en Materia de Recursos Humanos, Servicio Profesional y Personal de Libre Designación del Instituto”, en días recientes el Consejo Consultivo de esta institución (que no juega el papel de órgano de gobierno) “reiteró al pleno del INAI (que es el órgano de gobierno) que debe poner en plena operación el servicio profesional… y transparentar toda designación sin importar el nivel respectivo”.

Y es que esta recomendación surgió luego de realizadas algunas acusaciones en contra de dos excomisionados que una vez cumplido el periodo constitucional señalado para ocupar esos cargos, fueron nuevamente contratados en puestos para los que no claramente estaban impedidos pero para los que no cubrieron ningún procedimiento que demostrara que fueran más idóneos que otras personas, incrementándose así el riesgo de que esas designaciones se basaran en criterios distintos a los perseguidos por el servicio civil de carrera a nivel global.

Es importante que instituciones como el INAI, cuyo origen y finalidad se encuentran relacionados con la promoción de valores democráticos, honren su propia naturaleza demostrando su compromiso pleno con la transparencia y la rendición de cuentas que les deben ser inherentes no solo hacia afuera sino también en lo concerniente a su vida interna.

 

Fuente. La Lista

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