• Los hechos violentos que ocurren a diario producto de la presunta complicidad de altos jefes policiacos con el crimen organizado empieza a rendir frutos tras la pérdida del segmento del Spring Break.

 

  • Durante más de 30 años fuimos los líderes absolutos de este segmento vacacional que hoy ha sido impacto por las alertas de viaje emitidas por el gobierno de los Estados Unidos.

 

Renán Castro Madera/CAMBIO 22

Las autoridades de Quintana Roo lo omiten, los empresarios le dan la vuelta al tema, empero la realidad es un cruda y dolorosa realidad; la inseguridad está matando lentamente el segmento turístico de los Spring Break, en dónde Quintana Roo y en particular Cancún, han sido los líderes en al menos los últimos 30 años.

Está lenta muerte es la clara muestra del peligro en que se ubica Cancún y Quintana Roo, por los arreglos de algunas autoridades con el crimen organizado que hoy son los verdaderos dueños del poder en el estado.

Y esto no ha pasado desapercibido para las autoridades de otros países y en particular para el gobierno de los Estados Unidos, por más fotografías que se tomen la gobernadora con los cónsules asentados en la península.


La alerta de viaje emitidas por el gobierno de los Estados Unidos al inicio del año en contra de Cancún a raíz de los hechos violentos predominantes en el principal destino turístico de México y Latinoamérica, hoy les cobran una dolorosa factura económica, porque la factura de sangre la paga el “pueblo bueno” quintanarroense.

Se les han acabado las excusas a las autoridades que encabeza Mara Lezama y Ana Patricia Peralta, en torno a la imparable ola de violencia que lejos de aminorarse se acrecenta, producto de las complicidades de sus mandos policiacos con el crimen organizado.


En esta temporada Cancún, uno de los principales destinos turísticos mexicanos, experimenta una drástica reducción en la llegada de turistas del llamado Spring Break o receso de primavera, un segmento clave para el sector terciario en el Caribe mexicano.

De recibir hasta 120 mil estudiantes en su mejor época, ahora la cifra oscila entre 30 mil y 35 mil, según estimaciones de hoteleros y operadores turísticos.

Y esta drástica reducción no es producto de la casualidad, apenas en febrero pasado el único medio de comunicación tradicional en dar a conocer la alerta de viaje emitida por el gobierno de los Estados Unidos para Cancún por el incremento de la violencia, fue el diario CAMBIO 22.

En ese entonces y como la mayoría de veces las autoridades de los tres niveles de gobierno de inmediato intentaron desmentirnos y en el último casos, minimizarlo al intentar desvirtuarlo apoyados por sus agoreros de la noticia.

Nada lo pudo evitar.

Lamentablemente la realidad nos ha dado la razón y hoy se confirma que la política basada en la simulación y la mentira no es el camino correcto para pacificar el estado y en especial Cancún.

Hablar de un atento al edificio de la Fiscalía General del Estado en Tulum, así como del ataque a una vivienda cancunense con bombas incendiarias que provocaron la muerte de un menor de edad, no es la mejor carta de presentación para una administración humanista como la que pregona la gobernadora.

Y esos actos de violencia no solo son registrados por gobiernos extranjeros, de igual manera son capitalizados por mercados turísticos, competencia principal en el mercado internacional.de nuestros destinos vacacionales.

Republica Dominicana, hoy es la mandamás del segmento turístico de Spring Break, en dónde ha rebasado a Cancún desde el 2024.

La muestra clara de la contracción de la actividad terciaria producto de los altos índices de violencia.

La violencia ha rebasado a nuestras autoridades y un día sí y otro también los casos criminales ocurren en cualquier parte de nuestro territorio quintanarroense, que a la vez se incrusta en la mente del colectivo y se registra en la historia quintanarroense.

Es un hecho; el pueblo bueno la padece, los ríos de sangre que corren por los municipios quintanarroenses es una dolorosa realidad.

El silencio cómplice que guardan los grandes consorcios mediáticos del país a raíz de una política diseñada desde lo más alto de la cúpula de la 4T, para tratar de desvirtuar la realidad objetiva no salva de la violencia a nuestro estado.

Y menos los ayuda para evitar que las noticias reales y objetivas lleguen a la competencia turística de otras latitudes.

Llenarles las bolsas y la boca así como atarlos de manos a los grandes consorcios informativos, no son el camino indicado para demostrar que se ejerce una buena administración.

De nada valen los millones de pesos que se destinan al segmento de seguridad cuando se duerme con el enemigo.

De nada sirve emitir boletines a modo de quienes lo escriben, cuando tratan de minimizar algo que ocurre a la plena luz del día y ante la vista de miles de paseantes.

Una balacera en plena plaza las Américas de Cancún en la tarde del domingo fue registrada por decenas o centenas de cancunenses y turistas que en ese momento se encontraban en el lugar de los hechos.

Sin embargo, para las autoridades tan sólo se trató de un intento de asalto a una joyeria en la concurrida plaza, y que fue evitada gracias a la política de prevención implementada por sus autoridades.

Ejemplos hay sobra, lo que es un hecho es que los argumentos y mentiras de nuestras autoridades no pueden ser escondidas, aún cuando a través de Millonarios convenios se ubique a Mara Lezama como la mejor gobernadora del país.

No olvidemos que durante seis años al Gobernador Yucateco Mauricio Vila se le ubicó como el mejor del país; hoy sus gobernados lo han depositado en el basurero de la historia en dónde duerme el sueño de los justos, pese a los millones de pesos que gastó del erario para posicionar su figura como buen gobernante.
La historia es justa y no se equivoca al calificar a nuestras autoridades.

 

 

Con Información del Sistema de Noticias CAMBIO 22

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