Laura Beytia/CAMBIO 22

CHETUMAL, 23 de abril.- Desde el pasado 7 de febrero un grupo de ejidatarios de Morocoy, bloquearon la carretera de acceso a las ruinas de Dzibanché y Kinichná e instalaron una caseta de cobro improvisada sobre la vía federal de acceso a la zona arqueológica, bajo el alegato de estar cansados que el INAH recaudara durante muchos años los ingresos que dejan las visitas del turismo y de los cuales, nunca recibieron un porcentaje como se les prometió para apoyo del núcleo agrario.

Aunque inicialmente dieron a conocer que el cobro sería de 50 pesos por persona al turismo nacional y 3 dólares al visitante extranjero y así obtener recursos que destinarían a la reparación de la carretera, para la casa ejidal y poder ejecutar diversos proyectos que sean de beneficio para la comunidad, han sido los propios trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los que han denunciado que dichas tarifas las han incrementando de manera excesiva, lo que ha ocasionado una considerable disminución de turistas a los centros arqueológicos.

“En plena temporada vacacional y cuando debería haber más visitas no se ha dado, porque los ejidatarios de Morocoy mantienen cobros excesivos para poder ingresar a las zonas arqueológicas y los pocos que llegan se quejan precisamente de que tuvieron que cubrir cantidades altas para poder ingresar a las ruinas, se llevan una mala impresión y afectará la imagen de la región; y es lamentable porque no se dan cuenta que esto lacera la economía de los visitantes, tenemos conocimiento de que de 50 pesos que era inicialmente su tarifa por persona, hay días que cobran 100 y hasta 200 pesos” denunció Felipe Gómez López líder del sindicato de trabajadores del INAH.

Indicó que esta situación está poniendo en riesgo también sus fuentes de empleo, ya que temen que al disminuir el número de accesos y no tener ingresos, el INAH lo utilice de excusa para darlos de baja, aprovechando que todavía están en negociaciones para el cumplimiento del pliego petitorio que han presentado a las autoridades desde el año pasado.

Y aunque aseguró que el delegado en el estado ya tiene pleno conocimiento de la problemática que se ha suscitado para poder ingresar a los centros arqueológicos, recriminó que hasta el momento siguen demostrando desinterés para solucionar dichos conflictos.

“Ya le hemos planteado esta situación y nuestras inquietudes al delegado del INAH en el estado Margarito Molina, a quien le hemos solicitado una solución inmediata porque esto no solo afecta seriamente nuestros centros de trabajo que podrían estar en riesgo, sino también al turismo que prefiere no pagar las cantidades que les exigen para acceder a las ruinas y se van, lamentablemente no vemos interés de las autoridades para resolverlo que se siguen manteniendo al margen y ya no tener más presencia en la zona.”

Añadió que precisamente la inacción de las autoridades, podría provocar que los ejidatarios tomen otras zonas arqueológicas en el estado como las de Cobá, lo que representaría un golpe a las finanzas del Instituto, ya que es de las que más registra entradas durante el año.

 

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RAM