De acuerdo con los propios campesinos, el terreno propiedad del ejido de San Luis ha sido utilizado de manera constante por el Gobierno del Estado durante cada edición de la feria, sin que hasta la fecha se haya cubierto el pago correspondiente a los legítimos propietarios.
La situación ha generado inconformidad creciente dentro de la comunidad, que acusa falta de atención institucional.
Durante el reclamo, uno de los ejidatarios tomó la palabra y expuso de manera directa la inconformidad acumulada:
“Señor gobernador, le soy franco: no tengo por qué guardarme nada”, señaló, al tiempo que evidenció que han solicitado al menos tres audiencias formales sin recibir respuesta.
El caso cobra mayor relevancia al tratarse de una comunidad indígena que, según denunciaron, no ha recibido beneficio económico alguno pese a que sus tierras son explotadas año con año como parte de uno de los eventos más importantes del estado.
Para los ejidatarios, el problema no es solo económico, sino también de reconocimiento y respeto a sus derechos.
Ante la falta de solución, los campesinos lanzaron una advertencia clara, si el Gobierno no atiende el adeudo, procederán a recuperar la posesión de las 82 hectáreas, lo que implicaría que el estacionamiento utilizado en la Feria de Xmatkuil quedaría bajo control directo del ejido.
El reclamo también se dio en un contexto político marcado por el discurso oficial del llamado “Renacimiento Maya”, el cual fue cuestionado por los propios ejidatarios al señalar que, en los hechos, no se ha traducido en justicia para comunidades originarias que continúan esperando respuestas concretas.
Hasta el momento, no se ha informado de una postura oficial que resuelva el conflicto, mientras la tensión crece en una zona clave para la logística de la feria estatal, dejando en evidencia un problema que va más allá del uso de la tierra y apunta directamente a la relación entre el Gobierno y los pueblos ejidales de Yucatán.