abril 21, 2024 09:17

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Renán Castro Madera, Director General

Renán Castro Madera, Director General

abril 21, 2024 09:17

 

  • In memoriam: Sergio García Ramírez ilustre jurista, amigo y compañero

 

Redacción/CAMBIO 22

Los acontecimientos sucedidos en los últimos días en Ecuador nos reflejan el aumento exponencial del crimen organizado a nivel global y las intenciones –insolentes y mezquinas— para controlar diversos actos ilícitos, que van desde la extorsión y el secuestro, hasta el tráfico de armas, personas y narcóticos. Por ello, es importante analizar el fenómeno desde la perspectiva mexicana.

El estado de sitio, la denominación de terroristas y la acción militar, que ha desatado el presidente Daniel Noboa, implica una estrategia de mano dura, similar a la que –con éxito— ha aplicado el presidente Nayib Bukele en el Salvador, que puede desembocar en una disminución de los Derechos Humanos y Libertades, y en gobiernos autoritarios de extrema derecha.

En México, hemos sufrido ataques similares, recordemos “el Culicanazo” del 17 de octubre de 2019, donde se frustró la aprehensión de Ovidio Guzmán y la ciudad entera fue tomada por fuerzas armadas de los criminales, que nos descubrieron a la ciudadanía, el potencial de fuego de la delincuencia.

La otra estrategia ha sido la de “abrazos y no balazos”, que pretende atacar las causas y origen de esta actividad, pero que –lamentablemente— ha fracasado, pues al día de hoy, en este sexenio, se han cometido más de 176 mil homicidios.

Lo primero que tenemos que entender es que estas actividades delictivas son a nivel global y, por lo tanto, respetando la soberanía de los Estados, se debe aplicar una estrategia de inteligencia internacional, que no sólo se concrete al combate contra los capos de la droga, sino al destino y origen del dinero que, en cantidades exorbitantes, recorre las arterias de negocios aparentemente legales: banqueros, comerciantes, abogados, notarios, sociedades anónimas y empresas, son fachada de la distribución y lavado de miles de millones de dólares en toda América Latina y, prácticamente en el mundo. Por eso, el combate debe atacar a los beneficiarios reales del dinero manchado de sangre. No se sabe –hasta hoy— si se han detenido a empresarios o comerciantes, que son la pantalla, a través de la cual se manejan estas cantidades exorbitantes.

El grave problema que enfrentamos es que el crecimiento de estas organizaciones empieza a trasladarse cada día, con mayor claridad, hacia el escenario político. Por eso, estamos obligados a impedir que los candidatos comprometidos con la mafia, puedan ser votados en elecciones democráticas, pues cada día nos acercamos más al peligroso destino de crear narco-Estados, nacidos –aparentemente— del Sistema Democrático.

No es fácil este tema, pero si es fundamental, Ecuador hoy debe abrirnos los ojos para iniciar un trabajo conjunto, honesto y responsable, que permita que alcancemos un futuro más justo.

Nada es más importante que la seguridad de la ciudadanía, de sus libertades, de su propiedad y de sus familias. El terror que hoy envuelve al continente latinoamericano tiene que cesar, pues de otra suerte, no solamente es el fin de la democracia, sino del Estado mismo.

Cuidemos el futuro, si no resolvemos de fondo este tema, no importa quien gane las elecciones, seguiremos envueltos en la desesperanza y el miedo.

La pradera latinoamericana está en llamas.

 

Fuente : EL HERALDO

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