Laura Beytia/CAMBIO 22

CHETUMAL, 3 de mayo.- Hoy se festeja el Día de la Santa Cruz o Día del Albañil, motivo por el cual en diversas obras en edificación se pueden observar a lo alto, cruces de madera adornadas con flores de papel, que son colocadas por los alarifes para no tener caídas o accidentes durante el trabajo.

Sin embargo y a pesar de que la actividad de la construcción fue considerada como esencial durante la pandemia, muchas empresas redujeron el número de trabajadores en las obras y aunque se pusieron en marcha algunos proyectos importantes, no todos lograron acceder a un empleo seguro, por lo que la gran mayoría se vio forzada a trasladarse a otros municipios del norte del estado, a fin de poder encontrar una fuente de ingresos segura, comentó César Antonio Iuit líder de la CROC en Othón P. Blanco.

“Los albañiles apenas se están recuperando del impacto tan negativo que dejó la pandemia, por ahora un porcentaje considerable de nuestros agremiados tiene trabajo y esto les ha permitido ponerse al corriente en sus deudas, muchas empresas aún no contratan al 100% la plantilla laboral por cuestiones de seguridad y eso pues disminuye las oportunidades para conseguir un ingreso seguro, ya con el color verde no debería existir esto pero pues son recomendaciones que se siguen que afectan a los trabajadores de la construcción y por eso muchos decidieron irse al norte para sobrevivir.”

Además, dijo que la situación económica que atravesaron cientos de familias, también generó que algunos no pudieran emplearse en construcciones privadas, por lo que más del 50% de los 800 trabajadores que tienen en su agrupación y que emigraron a municipios como Tulum, Solidaridad, Puerto Morelos y Benito Juárez, aun no retornan ante la escasez de obra pública que existe en el sur.

“Lo cierto es que no hay mucha obra pública en el sur actualmente que pudiera emplear a los más de 800 trabajadores que tenemos afiliados, la poca que existe pues contrata a una cantidad muy pequeña o en el peor de los casos los trae de fuera a trabajar con salarios más bajos y sin ninguna prestación, con tal de no hacer contratos con sindicalizados y eso pues frena la intención de volver de todos los que tuvieron que irse al norte en busca de un sustento para sus familias, esperemos que esto cambie en los próximos meses o cuando se dé el cambio de gobierno.”

El dirigente de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), explicó que un albañil gana en promedio semanal cerca de 3 mil pesos y un ayudante mil 300, que si bien no es un salario ideal que les permita cubrir las necesidades más básicas de una familia, al menos les permite contar con un ingreso.

Recalcó que aunque los obreros desempleados han intentado acomodarse en el sector informal, esto les ha resultado complicado, sobre todo porque existe una saturación en el ambulantaje, lo que origina que muchas las familias sigan en crisis económica y sufriendo, por lo que esperan que con el cambio de administración que se avecina, se pueda concretar un plan estratégico de reactivación económica que tanto se requiere para sacar adelante las necesidades de las familias del sur.

 

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RAM