Redacción / CAMBIO 22

En un nuevo capítulo de la inestable política peruana, el Congreso destituyó ayer al presidente de facto, José Jerí, luego de que la fiscalía le abrió en enero una investigación preliminar por presunta corrupción a raíz de las reuniones que mantuvo con dos empresarios chinos de las cuales no informó oficialmente.

Con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones, Jerí fue destituido del cargo al que llegó el 10 de octubre, luego de que su antecesora, Dina Boluarte (2022-2025), fue depuesta en medio de una crisis impulsada por el alza de la criminalidad, que sigue sin resolverse.

La remoción de Jerí, dos meses antes de las elecciones presidenciales, profundiza la inestabilidad que vive el país sudamericano, que desde 2016 ha sumado siete presidentes, cuatro fueron removidos por el Parlamento –el último fue Jerí– dos renunciaron ante la posibilidad de ser destituidos y sólo un mandatario interino terminó su mandato.

En octubre, Jerí era presidente del Congreso y, según la ley, le correspondía suceder a Boluarte, que no tenía vicepresidentes. Ahora el Parlamento tendrá que escoger a un nuevo mandatario entre los legisladores, el cual deberá dirigir el país hasta el 28 de julio, cuando entregue el cargo al ganador de los comicios presidenciales del 12 de abril.

Son cuatro los legisladores que se disputarán, mediante votación hoy, el cargo de mandatario. Uno es Héctor Acuña, ingeniero de 68 años, del grupo conservador Honor y Democracia, que es hermano de César Acuña, un millonario ex gobernador de la región La Libertad y candidato presidencial en las elecciones del 12 de abril por Alianza para el Progreso, un partido que ha respaldado a Jerí.

Otra es María Alva, abogada de 58 años, propuesta por el partido conservador Acción Popular, que en 2021 fue presidenta del Parlamento. También José Balcázar, ex juez de 83 años, impulsado por el la izquierdista Perú Libre, y Edgard Reymundo, un sociólogo de 73 años, del liberal Bloque Democrático.

Jerí, de 39 años, debería volver a su cargo de legislador hasta el 28 de julio, cuando también asuma el nuevo Parlamento.

El depuesto Jerí no se ha pronunciado aún de forma pública sobre su destitución, pero ha negado haber cometido algún delito.

El abogado constitucionalista, Domingo García-Belaunde, indicó a la radio RPP que el país sudamericano no tiene mandatario. “No hay presidente ni primer ministro, al caer Jerí cae el gabinete”. Sugirió que “teóricamente” el puesto tendría que asumirlo por el momento Rospigliosi –perteneciente al partido fujimorista Fuerza Popular– por ser titular del Congreso.

Al menos medio centenar de personas gritaron de felicidad al enterarse por las redes sociales de la destitución de Jerí. Maruja Inquilla, una de las manifestantes, que vestía un traje tradicional de la andina región de Puno, expresó a The Associated Press que “por fin sacaron a ese sinvergüenza”. Otros manifestantes cargaban un ataúd de cartón que tenía pegado un retrato del destituido presidente.

La prensa reveló en enero que Jerí se reunió varias veces –sin registrarlo oficialmente como estaba obligado– con dos empresarios chinos, uno contratista estatal y el otro investigado por su presunta participación en un grupo involucrado en el tráfico ilegal de madera.

El empresario Yang Zhihua había ganado una licitación para construir una hidroeléctrica en los Andes en 2023 y en diciembre solicitó una prórroga de tres años para comenzar la construcción.

 

 

 

Fuente: La Jornada

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KXL/RCM

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