Redacción / CAMBIO 22

José María Morelos, 25 de febrero. –  La zona conocida como Ruta de las Iglesias no es solo un concepto turístico, sino un territorio clave en el origen y desarrollo de la Guerra de Castas y en los procesos de resistencia maya en el actual centro de Quintana Roo. Así lo afirmó el doctor Gilberto Avilez, catedrático e investigador, quien subrayó la necesidad de revalorar históricamente esta zona.

Explicó que la llamada Ruta de las Iglesias es una denominación impulsada por el Estado, pero el territorio que abarca —localidades como Tepich, Tihosuco, Sabán, Calotmul y Chumayel— formó parte de una amplia región marcada por la resistencia indígena durante el siglo XIX. En esta zona se establecieron bastiones estratégicos del llamado Ejército del Sur y se consolidaron procesos organizativos fundamentales para la población maya.

El investigador señaló que, tras la dispersión de comunidades mayas por los conflictos armados, se reorganizaron núcleos poblacionales que dieron origen a centros como Chan Santa Cruz, actual Felipe Carrillo Puerto. Desde ahí se articuló un proyecto político y social que marcó la historia regional, convirtiendo al centro del estado en un bastión de resistencia frente al poder yucateco.

Añadió que, además del periodo bélico, la región vivió procesos de repoblación durante el siglo XX. Antiguas iglesias y asentamientos que habían quedado en el abandono tras la guerra sirvieron como punto de partida para el retorno de poblaciones mayas y mestizas provenientes de Yucatán. Estas comunidades retomaron actividades agrícolas tradicionales como la milpa, así como el aprovechamiento del chicle, consolidando una nueva etapa económica y social.

El doctor Avilez lamentó que la historiografía dominante se haya concentrado principalmente en Mérida y en los grandes polos políticos y militares de Yucatán, dejando en segundo plano la relevancia histórica de municipios como José María Morelos. Indicó que existen registros coloniales, mapas antiguos y archivos agrarios que evidencian presencia poblacional anterior al auge chiclero del siglo XX, desmontando la idea de que la fundación formal del municipio marcó el inicio de su historia.

Finalmente, destacó que la revalorización de la Ruta de las Iglesias debe trascender el enfoque turístico y asumirse como un proceso de recuperación histórica e identitaria. A través de investigaciones académicas, rescate de archivos y recopilación de memoria oral, dijo, es posible reconstruir el papel central que esta región desempeñó en la configuración social, cultural y política del actual Quintana Roo.

 

 

 

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