• El hallazgo de tecnología Quina, asociada a los neandertales europeos, en el yacimiento de Longtan reabre el debate sobre las rutas migratorias y la evolución tecnológica en Asia

 

Redacción / CAMBIO 22

Durante décadas, la narrativa dominante sobre la evolución tecnológica en Asia oriental ha sido simple y directa: mientras Europa y África vivían una explosión de innovación durante el Paleolítico medio, las sociedades humanas del este asiático permanecían ancladas en herramientas rudimentarias, con apenas variaciones durante milenios. Pero a veces, un hallazgo arqueológico basta para reescribir esa historia. Eso ocurrió cuando, en el yacimiento de Longtan, en el suroeste de China, un equipo de investigadores identificó una colección de herramientas de piedra que no deberían haber estado allí: un conjunto completo de tecnología Quina, un sistema de fabricación de raspadores asociado históricamente a los neandertales europeos.

El descubrimiento, realizado entre 2019 y 2020, fue publicado formalmente en 2025. No fue una noticia reciente ni tampoco un hallazgo menor: implicaba que en algún punto del Paleolítico medio —hace unos 50.000 a 60.000 años—, una tecnología aparentemente exclusiva de Europa había llegado, de algún modo, a los márgenes de la meseta tibetana.

Herramientas de piedra de uso múltiple, halladas en un yacimiento chino con una antigüedad de entre 60.000 y 50.000 años, guardan una sorprendente similitud con los utensilios elaborados por neandertales en Europa y Asia occidental

Un rompecabezas en piedra

La tecnología Quina no es simplemente un tipo de herramienta. Es un sistema complejo, con patrones específicos de producción y reutilización, adaptado a entornos fríos y móviles. Los raspadores Quina son gruesos, de formas irregulares pero cuidadosamente tallados, y muestran claros indicios de haber sido afilados varias veces, lo que evidencia su uso prolongado y su importancia funcional. Son ideales para tareas de alto desgaste, como el procesamiento de animales grandes o la fabricación de utensilios a partir de madera o hueso.

En Longtan, los arqueólogos encontraron no solo raspadores, sino también núcleos de piedra desde los que se extraían estas herramientas y los restos del proceso de talla. El hallazgo no dejaba lugar a dudas: estaban ante una auténtica “industria” Quina, idéntica en su concepción a la que se conoce en yacimientos franceses como La Quina, en la localidad de Gardes-le-Pontaroux en Charente, donde se identificó por primera vez hace más de medio siglo. La gran incógnita es cómo llegó esta tecnología hasta allí. ¿Fue producto de una migración desde Europa? ¿Un préstamo cultural entre grupos humanos lejanos? ¿O se trata de un caso sorprendente de invención paralela?

 

 

Fuente: Muy Interesante

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