Descubren en Sistema de Cenotes Sac Actún de Tulum, un Fósil Humano de Más de 8 Mil Años
28 Feb. 2026
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Se suma a 10 fósiles humanos reportados en el área previamente, entre los que destaca la Mujer de Naharon, el primero reportado en la región y que, con 13 mil 721 años de antigüedad, es también el más antiguo registrado en el continente americano
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El sistema de cenotes fue amenazado por la intención de pasarle encima el libramiento de Tulum, que fue frenado el año pasado por el inicio clandestino de la tala de árboles para abrir el camino
Redacción / CAMBIO 22
TULUM, 28 de febrero.- Un fósil humano, con una probable antigüedad de 8 mil años, fue localizado y, finalmente, recuperado por arqueólogos subacuáticos mexicanos dentro del Sistema Sac Actún — situado en la Riviera Maya, en Quintana Roo—, que corre por debajo de Tulum y se presume fue utilizado como un depósito funerario al interior de una caverna seca, hoy inundada.
El hallazgo de esa osamenta humana se suma a otros 10 restos fósiles de alta relevancia, considerados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como los humanos más antiguos de Tulum.

Estas osamentas corresponden a: la Mujer de Naharón, el más antiguo; el Abuelo de Muknal, Chan Hol 1 (que fue robado); la adolescente Naia y la señora de las Palmas, además de Chan Hol 1, El Pit 1, Ixchel, El Pit 2 y El Hombre del Templo, previamente documentados en la franja comprendida entre Tulum y Playa del Carmen, con una antigüedad que va de los 8 mil a los 13 mil 721 años.
Estos vestigios prehistóricos son de gran importancia, pues la Mujer de Naharón, de 13 mil 721 años de antigüedad, es considerada el fósil humano más antiguo del continente americano.
Además, este sistema de cenotes fue puesto en peligro porque se intentó pasar sobre él la carretera de libramiento de Tulum, un proyecto para el que inclusive se abrió clandestinamente la ruta de paso con la tala ilegal de árboles y frenado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en lugar de Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (SICT) a modificar el trazo para evitar los cenotes del sistema Sac Actún, como expuso el Diario CAMBIO 22 en su edición del 20 de febrero pasado.
El descubrimiento de este fósil humano amplía además el registro de ocupación temprana en la Península de Yucatán, aportando información valiosa para el estudio de los primeros pobladores del continente, explica Octavio del Río Lara, director del proyecto de arqueología en cenotes y cuevas en esta región.
“Hasta la fecha hemos registrado en el área entre Tulum y Playa del Carmen evidencia fósil, de humanos de la prehistoria, de la Era del Hielo, de hace 10 mil a 13 mil años de antigüedad. Hasta ahorita son reportados 10 vestigios humanos registrados, entre ellos está Naharón, que es hasta ahorita el más antiguo, con 13 mil 700 años de antigüedad en todo el continente, y a estos 10 hallazgos se suma este nuevo”, agrega.

En entrevista, el también investigador y colaborador del INAH relata que la existencia del fósil le fue reportado, años atrás, por los exploradores subacuáticos Alejandro Reato y Peter Broger.
En septiembre de 2022 se dio a conocer el reporte de su existencia, sin mayores datos y a manera de denuncia pública, a fin de advertir la importancia de proteger y preservar el patrimonio arqueológico de la región, amenazado por megaproyectos como el Tren Maya.
Posteriormente, en codirección con el arqueólogo Gustavo García, de la Subdirección de Arqueología Subacuática, se desarrolló un proyecto formal de investigación, asociado a los primeros pobladores de la región y del resto del continente americano, el cual fue autorizado por el Consejo de Arqueología del INAH en 2025, ya durante el mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum.
En esta iniciativa, encabezada por Del Río Lara y su equipo, colabora la subdirección de Arqueología Subacuática, bajo la coordinación académica y científica del director de Estudios Arqueológicos, Luis Alberto Arenas Martos, detalló el espeleobuzo.
Trabajos de campo
Los trabajos de campo se realizaron en noviembre de 2025. Durante 10 días —siete de ellos de intervención directa en el sitio del hallazgo—, se efectuó la recuperación de la osamenta dentro del sistema de cuevas inundadas Sac Actún, que abarca 380 kilómetros de longitud, en promedio.
Los restos humanos fueron localizados a 200 metros de penetración dentro de la cueva, y a unos ocho metros de profundidad dentro de una sección de la cueva inundada.
“La única forma de que la persona pudo haber llegado a ese lugar fue cuando la cueva se encontraba seca, durante la transición del Pleistoceno al Holoceno, al final de la última glaciación, hace unos 10 mil años, momento en el que el nivel del mar comenzó a elevarse e inundó progresivamente las cavidades subterráneas”, indicó.

El arqueólogo subacuático describió que el acceso al sistema se realiza por un cenote amplio, producto de un colapso, que conduce a una caverna y, posteriormente, al entramado principal de Sac Actún, una red de ríos subterráneos y cavernas que alcanza 380 kilómetros de extensión.
Hace 8 mil años ese cuerpo —detalló— fue depositado en el sitio, sobre la cúspide de una duna de sedimento calcáreo, blanco, en una sección lateral izquierda donde la cueva se estrecha y las paredes convergen con el piso.
Se encontraba protegido por formaciones naturales, entre ellas espelotemas, como se conoce a las formaciones calcáreas que surgen del piso hacia el techo y viceversa, hasta encontrarse.
Por su posición anatómica y el contexto en el que fue encontrado, el equipo de investigadores subacuáticos presume que el cuerpo fue colocado deliberadamente en ese sitio —miles de años atrás, cuando la cueva estaba seca—, como parte de una práctica ritual, pues el lugar probablemente fungía como depósito mortuorio.
El esqueleto fue hallado articulado, aunque el paso del tiempo y otros procesos naturales provocaron su desarticulación parcial. Hasta ahora se ha recuperado alrededor de 45 % de la osamenta, precisó Octavio del Río.
Entre los restos colectados se encuentran fémures, tibias, peronés, huesos largos de las extremidades superiores, vértebras y parte del cráneo con algunos dientes. El cráneo y algunas partes superiores presentaban alteraciones, presuntamente por intervenciones previas.

Los restos fueron extraídos a finales de noviembre, y actualmente se encuentran en proceso de estabilización, luego de haber permanecido al menos 8 mil años bajo el agua, indicó.
El registro arqueológico y las investigaciones, que continúan en curso, se llevan a cabo con un equipo multidisciplinario de especialistas mexicanos que incluyen al antropólogo físico Jorge Arturo Talavera, el hidrogeólogo Emiliano Monroy, el especialista en biología molecular Víctor Moreno, el ingeniero Guillermo Dchristy, a cargo del análisis de calidad del agua, y el instructor Eugenio Acevez Núñez, responsable de la dirección y el registro fotográfico.
Una vez consolidado el material, será trasladado a laboratorios del INAH en México, donde Talavera González realizará estudios para determinar sexo, talla, posibles patologías y, si es posible, causa de muerte.
El estudio genético buscará establecer filiación y origen del individuo, que en casos anteriores de la región ha mostrado vínculos con poblaciones de origen asiático, comentó Octavio del Río Lara.
Con este hallazgo suman 11 fósiles humanos localizados en esta región específica de la península de Yucatán.
(Con información de El Universal)
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