Crece Presencia de Indigentes y “Escuadrón de la Muerte” en Tulum
1 Ago. 2025
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La indiferencia también se refleja en la sociedad. Mientras algunos vecinos los ven como una “molestia visual”, otros optan por alimentar estigmas sin comprender el trasfondo humano.
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Pero permitir que la situación se perpetúe –y crezca– sólo contribuye a normalizar el abandono.
Redacción/CAMBIO 22
TULUM a 01 de agosto.– El incremento visible de personas en situación de calle y miembros del llamado “escuadrón de la muerte” –como se conoce localmente a los bebedores consuetudinarios que deambulan o pernoctan en vía pública– se ha convertido en una escena cotidiana en puntos clave de Tulum como la colonia Centro, la Cancha Maya y avenidas principales como la Tulum o la Cobá. La presencia de estos grupos, en condiciones de extrema vulnerabilidad, ha generado inconformidad entre ciudadanos, comerciantes y turistas, pero también pone en evidencia una problemática social que parece ignorada por las autoridades municipales.
“Se ve muy mal, la verdad. A veces están tirados en la banqueta, sucios, dormidos o con botellas. Da pena verlos así… y tristeza también, porque son personas que claramente necesitan ayuda”, expresa don Jorge Aguilar, comerciante de la zona centro, quien dice haber notado un aumento visible de estas personas en los últimos meses. “Los turistas a veces se cruzan de banqueta, otros sacan fotos, pero al final lo que proyectamos como ciudad no es lo mejor”.

La situación, sin embargo, va más allá del impacto visual que genera esta población marginada. En muchos casos se trata de personas con problemas de adicciones, salud mental o adultos mayores sin red de apoyo familiar. Su incremento ha coincidido con la falta de programas integrales para atención a personas en situación de calle, al menos visibles o eficientes, en un destino que presume modernidad y crecimiento económico.
“Cuando yo empecé a venir a Tulum hace años, casi no se veían. Ahora hay en cada esquina, y lo peor es que muchos ya están muy deteriorados. A veces ni se mueven en todo el día”, comenta Fabiola Martínez, habitante de la colonia Tumben Ká. “No soy de juzgar, pero sí me pregunto: ¿dónde están los del DIF o los de salud mental?”.

Y la pregunta no es menor. Aunque el fenómeno tiene múltiples aristas, desde el deterioro familiar hasta los efectos del consumo problemático de alcohol y drogas, también apunta a omisiones institucionales. Dependencias como el Sistema DIF, la Dirección de Salud Municipal, Seguridad Pública y el Instituto Municipal de la Juventud deberían tener un papel activo en la detección, canalización y atención de estas personas. Sin embargo, su ausencia se refleja en la falta de políticas claras, censos confiables o campañas de intervención callejera.
La indiferencia también se refleja en la sociedad. Mientras algunos vecinos los ven como una “molestia visual”, otros optan por alimentar estigmas sin comprender el trasfondo humano. Pero permitir que la situación se perpetúe –y crezca– sólo contribuye a normalizar el abandono.

En un municipio que cada día levanta nuevos complejos de lujo, que vende al mundo la imagen de un paraíso natural y espiritual, el contraste con los rostros exhaustos de quienes sobreviven entre banquetas y parques no podría ser más brutal. ¿Es este el Tulum que queremos proyectar?
El reto no es fácil, pero urgente. Identificar, ayudar, rehabilitar y, en algunos casos, reinsertar a estas personas debe ser parte de una política pública transversal que combine salud, trabajo social, derechos humanos y, sobre todo, voluntad institucional. Hasta ahora, lo único que crece es el número de cuerpos dormidos en la vía pública y la indiferencia de quienes los rodean.
redaccionqroo@diariocambio22.mx
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