Corruptos, Cínicos y Voraces
6 Feb. 2026
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El libreto se repite sin cesar. Hay que presentarse como impolutos, austeros, honestos y dispuestos a servir, opina Sergio Negrete Cárdenas
Sergio Negrete Cárdenas / CAMBIO 22
Contra los poderosos, hasta tomar su lugar. Contra los ricos, hasta igualarlos. Criticar incansables aquello que deseamos ser. Presentarnos como puros en tanto deseamos hundirnos en la podredumbre, proclamando honradez mientras salivamos por meter los dedos en la caja. Primero los pobres, pero porque nosotros somos esos pobres aspirando a la riqueza. Gritemos que queremos servir al pueblo para servirnos primero y no dejar ni sobras para los que quitamos de la mesa y menos para quienes nos votaron.
Fue el asalto al poder que así encabezó Andrés Manuel López Obrador y que hoy administra su entenada desde Palacio Nacional. Uno de los ejercicios más extraordinarios de engaño colectivo. No es solo que millones hayan caído en la trampa de creer en Morena y su líder, es que siguen aplaudiendo mientras saquean a la nación.
El libreto se repite sin cesar. Hay que presentarse como impolutos, austeros, honestos y dispuestos a servir. Ya en el poder, no hay freno para el abuso porque no existen contrapesos. Es un espectáculo cotidiano de expolio por aquellos que se proclamaron como la salvación del país. Ayer lo brindó el presidente de la Suprema Corte de Justicia del Acordeón. No fue en esta ocasión la toga con colorines que costó miles de pesos, el carísimo servicio de alimentación y menos las camionetas machuchonas que se vio obligado a devolver (con cinismo proclamando que igual se movía en Metro). Fue verlo tan orondo mientras una de sus funcionarias le limpiaba los zapatos –la más viva imagen de la prepotencia asumida como normalidad.

Ahí están los hijos del expresidente gozando de tiendas y hoteles reservados para los más pudientes. Por allá el senador Noroña, el que orinaba en coladeras para ahorrarse unos pesos, con sus casas, camionetas y viajes por todo lo alto. Igual la señora “dato protegido” con su impresionante colección de relojes y vestimentas. La presidenta municipal de Acapulco dice que el pueblo le regaló su collar de 227 mil pesos. Son, entre muchos políticos, la punta visible del iceberg porque les encanta presumir su nueva riqueza. Saben que no enfrentarán ningún cuestionamiento, ya no digamos investigación. El escarnio público quizá les incomoda un poco, pero al cabo pasará rápido. Lo importante para ellos es que su impunidad está garantizada.
Porque no hay escándalo que dure más allá de unos días. Como en su tiempo se habló de Segalmex ahora va y viene el huachicol fiscal. Hace no tanto era el negocio del balastro. Entre los miles de contratos grandes y pequeños concedidos discrecionalmente a parientes, amigos o socios, alguno aflora por ahí. La presidenta siempre está presta para responder, de entrada atacando a quienes algo señalan (sobre todo si tocan a la familia de su antecesor). En otros casos dice que ya se investigará u, otro clásico en su reportorio, “que denuncien”.
En donde se presiona el cuerpo del gobierno, ahí explota el pus. Las autoridades serán las primeras en taparlo o los señalados en hacer un mínimo gesto de aparente reparación. Siempre hay migajas que arrojar ante le indignación. Para quienes todavía recuerdan a los muertos del tren Interoceánico, ahí tienen al maquinista. Igual se renuncia a un liderazgo en el Senado que se cierra el salón de belleza en dicho recinto legislativo. ¿El hotel en Tokio era muy caro? Se aclara que la habitación incluía desayuno.
Ciertamente cumplieron ofreciendo que no eran iguales. Son infinitamente más corruptos cínicos y voraces.
Fuente: El Financiero
GPC/RCM


















