febrero 28, 2024 13:58

Renán Castro Madera, Director General

 

  • Se aconseja investigar la autoría de la información y el historial de publicaciones para asegurar la credibilidad

 

Redacción/CAMBIO 22

Un informe de UNICEF destaca que un 71% de los jóvenes de 15 a 24 años recurren a internet para buscar información. Sin embargo, el desafío más significativo que surge es discernir la veracidad de los datos que se ofrecen en la red, especialmente a la hora de buscar información de personajes públicos.

En ese sentido, se presentan estas cuatro recomendaciones esenciales para identificar y diferenciar las fuentes confiables que garanticen que la información que se adquiere de forma digital sea verídica.

Verificación de fuentes: La relevancia de una información precisa

Para garantizar que la información hallada en la web sea válida, es crucial apartarse de la intuición y aprender a reconocer sitios que cumplen con estándares de fiabilidad y de reconocido prestigio, como es el caso de medios de comunicación destacados por su información veraz y precisa.

Algo clave es buscar la autoría de la información que se encuentre en línea, así como referencias sobre el autor para asegurarse de que es una figura reconocida en el tema de interés, también es muy útil comprobar su historial de publicaciones para entender mejor su perfil y experiencia.

Otro tip es buscar las fuentes directas de la información, como es el caso de comunicados oficiales o información emitida desde las redes sociales verificadas de personajes públicos.

Factores como la autoría y la objetividad también resultan ser vitales, especialmente cuando se trata de utilizar recursos como estudios o tratar de elaborar un perfil de un personaje basándose en acontecimientos históricos.

Cómo identificar sitios confiables en internet

Entre las sugerencias para hallar información de mayor calidad, se aconseja recurrir a dominios específicos. Los dominios .edu, .org, .gov.com y .mil ofrecen distintos niveles de confianza y propósitos.

Los dominios pueden dar pistas sobre la naturaleza de la información. Por ejemplo, sitios educativos (.edu), organizaciones sin ánimo de lucro (.org), entidades gubernamentales (.gov o .mil) y plataformas comerciales (.com) tienen diferentes grados de confiabilidad y propósitos informativos.

Por el contrario si la URL termina en .co o .su, es posible que sea falsa. Asimismo, se recomienda no dejarse llevar por titulares sensacionalistas que solo buscan generar clics y alarmar a los lectores.

La calidad de la información la define también la verificación y actualización constante. Si el sitio que se está consultando utiliza fuentes confiables y mantiene su contenido actualizado, es probable que la información sea válida.

Herramientas que ayudan

El uso de herramientas especializadas como Google Académico ayuda a acceder a contenido académico validado. (Google)
Herramientas especializadas como Google Académico y Google Libros están diseñadas para facilitar el acceso a artículos y referencias bibliográficas de calidad.

Estos recursos proveen al usuario información detallada sobre publicaciones y permiten evaluar su impacto y relevancia a través de características como el número de citas recibidas.

Es importante recordar que Google Académico, concentra artículos de revistas universitarias y publicaciones científicas, y Google Libros, ofrece un vasto catálogo de referencias bibliográficas con información detallada de las publicaciones.

La imagen sí importa

También es importante prestar especial atención a las imágenes, debido a que en Internet circulan miles de fotografías falsas y deepfakes creados específicamente para confundir y desinformar. Para esto, el buscador de imágenes de Google para verificar su autenticidad resulta ser un gran aliado.

El gigante tecnológico utiliza SynthID, una herramienta que añade una marca de agua digital a las imágenes generadas por IA, lo que las permitirá identificar con facilidad.

Prestar atención a los detalles es clave

Es muy importante que la información que estemos buscando sea actual, que tenga buena ortografía, que cite a sus fuentes de información y posea un buen razonamiento lógico.

Además, en Internet es usual cruzarse con notas que tengan algún tipo de sesgo en la información y que estén asociadas más a un publirreportaje (publicidad), es por ello que conocer la línea editorial de la fuente y el contexto en el que se desarrollaron los datos es clave para leer entre líneas y saber detectar subjetividades implícitas.

Fuente: Infobae

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