CAMBIO 22

CHETUMAL, 19 de mayo.- El Congreso de Quintana Roo aprobó un acuerdo de obvia y urgente resolución por el que hace un atento y respetuoso exhorto al arquitecto Román Meyer Falcón, Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano del gobierno federal de México, para que concrete la remodelación de la zona restaurantera de Calderitas, como parte del paquete de 5 obras para el municipio de Othón P. Blanco, con la finalidad de impulsar una economía de la zona.

En la exposición de motivos, se señala que las obras emprendidas en la comunidad de Calderitas fueron interrumpidas sin mayor explicación desde hace aproximadamente seis meses.

Incluso, los habitantes de la alcaldía han intentado hacer contacto con la empresa IUSA Construcciones S.A. de C.V., que fue presentada desde el principio como responsable de la obra en cuestión, sin tener éxito.

También se relata que los pobladores buscaron la intervención del representante de la SEDATU en Quintana Roo, el cual se limitó a decir que pasaría la queja a las oficinas centrales, sin dar cuenta de cuándo podría reanudarse la obra.

“Al final se trata de una obra inconclusa, que mantiene material de construcción en calles y banquetas, andadores a medio hacer, escombro por todas partes, vialidades cerradas y polvo en suspensión a toda hora”, agrega el exhorto.

Para los legisladores, la reanudación de la obra no sólo trata de los 6 mil habitantes de Calderitas, sino del potencial que tiene para detonar niveles de desarrollo económico y social que la comunidad no ha conocido hasta ahora

Cabe mencionar que las obras abandonadas por la Sedatu en Calderitas debieron ser entregadas en noviembre, pero por quedar inconclusa, ahora la zona de restaurantes está siendo perjudicada por las vialidades destruidas.

Asimismo, mientras el gobierno federal a través de la Sedatu dice que ya está entregado el recurso para la obra, los constructores señalan una grave falta de pago.

En el sitio se puede observar la calle principal destrozada, postes de alumbrado público sin atornillar, pero sembrados en la tierra y destrozos a la obra “concluida” que, a decir de los restauranteros, fueron causados por los mismos trabajadores y operadores de la maquinaria que realizaban actividades.

En la zona de playa, es evidente la invasión de pilotes, troncos y trozos de madera tirados, que comienzan a generar basura y peligro para los visitantes, así como, la pésima imagen que se genera para los aproximadamente 32 restauranteros de la zona.

 

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RAM

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Diario Cambio 22 - Península Libre