Redacción/CAMBIO 22

Sergio Pérez vivió una carrera agridulce en el Gran Premio de España. A pesar de que sumó otro podio en su carrera en Fórmula 1, el mexicano no consiguió una victoria que parecía segura y cedió ante las órdenes de equipo en Red Bull, por lo que tuvo que conformarse con el segundo lugar en Barcelona.

Cuando el mexicano comandaba la carrera, el mensaje de radio fue contundente: si Max Verstappen es más rápido, “lo dejas pasar”.

El mexicano, con evidente molestia, aceptó la decisión: “No es justo, pero vale”.

Una decisión dura, pero comprensible: con su victoria en España, Max Verstappen tomó el liderato del campeonato de pilotos con 110 puntos, aprovechándose del abandono de Charles Leclerc, quien se quedó con 104 unidades. Checo conserva el tercer lugar de la temporada, pero se llevó un sabor amargo por lo que pudo ser su tercer triunfo en la categoría.

No consiguió su recompensa Con la gran actuación que tuvo Checo en gran parte de la carrera, el segundo lugar no pareció compensar todo su esfuerzo, aunque se llevó el punto extra por la vuelta más rápida.

Fue un arrancada emocionante en el Circuit de Barcelona-Catalunya, cuando Checo presionó por la derecha en busca del rebase: Carlos Sainz Jr. fue la víctima, al perder terreno y ser rebasado por George Russell y Pérez en la primera curva, con lo que el madrileño descendió a la quinta posición. Incluso hubo un ligero contacto entre el mexicano y el español, pero sin afectaciones por ningún lado.

Con las paradas de Russell y Verstappen a boxes (v.14), Checo subió a la segunda plaza, pero con 14 segundos de diferencia con Leclerc, completamente cómodo en la punta.

Para la vuelta 18, Red Bull llamó al tapatío y cambiaron sus neumáticos suaves por unos medios. La carrera tomó un nuevo rumbo cuando Leclerc presentó problemas técnicos y abandonó la carrera en la vuelta 27, con lo que Russell tomó la delantera, en tanto Verstappen y Pérez revitalizaron su esperanza por llevarse el triunfo en el Gran Premio de España.

Después de una constante presión ejercida, Checo utilizó la zona de DRS y, antes de llegar a la segunda curva, rebasó a Russell por fuera, con lo que tomó el liderato en Barcelona. Con un excelente ritmo de carrera, Pérez se distanció a cinco segundos del piloto de Mercedes, ganándole décimas vuelta a vuelta. Russell pasó a pits en la vuelta 37 y Mad Max se colocó segundo.

Los dos pilotos se detuvieron en pits entre la vuelta 38 y 45, hasta que el neerlandés presentó mejor ritmo en la pista y se le dio la indicación al mexicano de no presentar resistencia en caso de que su compañero fuera más veloz, con lo que el rebase se dio en la vuelta 48. Al final, Red Bull consiguió el 1-2 y Mercedes encontró festejo con el tercer lugar de George Russell.

Accidentada jornada Además del abandono de Leclerc, el Gran Premio de España dio dosis de drama y provocó dolores de cabeza entre algunos pilotos. Lewis Hamilton y Kevin Magnussen se tocaron y cayeron hasta las últimas posiciones, con el danés llevándose la peor parte, al irse de largo y perder tiempo en la grava.

En la séptima vuelta, Sainz perdió el control de la cola y su auto trompeó, con lo que el de Ferrari se salió en la cuarta curva y cayó hasta la octava plaza. Dos vueltas después, Verstappen —que perdía distancia frente a Leclerc— sufrió en esa misma curva y se descontroló, con lo que bajó a la cuarta posición.

Por si no fuera suficiente, el DRS del neerlandés presentó fallas y tratar de rebasar a George Russell fue por mucho tiempo una faena imposible para el actual campeón del mundo… ni siquiera en la vuelta 24, cuando fueron rueda a rueda entre la primera y la cuarta curva.

En la vuelta 31, Guanyu Zhou presentó problemas de potencia —igual que Leclerc— y llevó su auto al garage.

 

 

Fuente: Milenio

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