Carlos Lico: El Yucateco de la Voz de Oro que Enamoró a Latinoamérica
1 Abr. 2025
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Desde su natal Izamal, el cantante y compositor conquistó escenarios internacionales con su interpretación de temas de Manzanero y su propia obra musical.
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Autor de más de 47 discos, Carlos Lico dejó un legado imborrable en la música popular mexicana con éxitos como “Adoro”, “La Boa” y “Alma Rota”.
Gabriel Hernández/ CAMBIO 22
De Izamal al estrellato: la vida de Carlos Lico
Carlos José Reyes Hernández, conocido artísticamente como Carlos Lico, nació el 2 de enero de 1933 en Izamal, Yucatán. Hijo de Luis Reyes Domínguez y Aurora Hernández Cárdenas, creció en un ambiente impregnado de música y poesía, influenciado por su parentesco con los renombrados compositores yucatecos Guty Cárdenas y Pepe Domínguez.
Desde niño, se sintió atraído por la poesía, la guitarra y la emoción que despierta la música, él mismo decía que no era difícil dedicarse al arte cuando se crece entre personas que se nutren de la creatividad, de la alegría de vivir y del sueño constante de alcanzar la gloria y el éxito.
Su formación no fue únicamente empírica. En su regreso a México, tras giras por Norteamérica y el Caribe, Carlos Lico se estableció para estudiar formalmente música, armonía y composición.
En la capital del país forjó su carrera como solista con una profunda preparación vocal e instrumental, lo que le permitió imprimir un estilo muy particular a su interpretación romántica y melódica.
Inició su carrera artística en los años 50 en Nuevo Laredo, Tamaulipas, al integrarse a un trío musical, de ahí pasó por agrupaciones como Los Tres Reales, Los Dante, Los Delfines, Los Embajadores, Las Tres Siluetas, Los Pao, Los Columbos y Los Vegas.
Su talento lo llevó a grabar dos discos de larga duración en el extranjero: uno en Londres y otro en Nueva York, donde no solo fue intérprete, sino también músico, tocando la guitarra, las tumbadoras y el trombón.
Con Los Vegas, tuvo la oportunidad de grabar dos discos de larga duración, uno en Londres y otro en Nueva York, consolidando su presencia en la escena musical internacional.
Tras giras por Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico, decidió regresar a México para enfocarse en la composición y en su carrera como solista.
Éxitos inolvidables y legado musical
Gracias a su tenacidad y al apoyo de figuras como Alfredo Marcelo Gil y Sergio Núñez Falcón, Carlos Lico se dio a conocer como intérprete, conquistando al público de México y Latinoamérica con su voz privilegiada y sus magistrales interpretaciones.
Temas como “No”, “Adoro”, “Esta tarde vi llover” y “Tengo”, del también yucateco Armando Manzanero, se convirtieron en clásicos bajo su interpretación.
Otras canciones destacadas en su repertorio incluyen “Soy” y “Tú qué me das”, de Paco Chanona, y “Vete de aquí”, de Héctor Meneses.
Como compositor, Carlos Lico dejó una huella indeleble en la música mexicana. Es autor de “Todos esos días”, interpretada junto a Vikki Carr; “Alma rota” (también conocida como “Cantinero”), popularizada por La Sonora Santanera y Alberto Vázquez; y “Liliana”, una dedicatoria a su hija que él mismo grabó. Además, coescribió “La Boa” con Félix Reyna, un tema que se convirtió en un emblema de La Sonora Santanera.
A lo largo de su prolífica carrera, Carlos Lico grabó más de 47 LP’s y CD’s, recibiendo múltiples discos de oro y platino por las altas ventas de sus producciones.
Su legado perdura en el cancionero de la música popular mexicana, y su voz sigue siendo recordada como la del “Señor de la Voz de Oro”.
Carlos Lico falleció el 7 de noviembre de 2009 a causa de un paro cardiorrespiratorio en la Ciudad de México, tras permanecer hospitalizado varios días por complicaciones de salud derivadas de la diabetes que padecía, dejando tras de sí una trayectoria llena de éxitos y contribuciones invaluables a la música latina.
Con información del Sistema de Noticias CAMBIO 22
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