marzo 5, 2024 03:31

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Renán Castro Madera, Director General

Renán Castro Madera, Director General

Redacción/CAMBIO 22

Carlos III fue reconocido hoy formalmente como monarca británico a través de la ceremonia de coronación, conducida por los principales representantes de las iglesias de Reino Unido.

La ceremonia, realizada en la abadía de Westminster y que ha sufrido pocas modificaciones a lo largo de los siglos, fue presenciada por decenas de invitados especiales que representan a las naciones de todo el mundo.

Con la corona de San Eduardo sobre su cabeza, Carlos III escuchó los juramentos de los representantes de la iglesia y de su propio hijo, Guillermo, quien ostenta el título de príncipe de Gales y lo hizo en nombre de los nobles del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Al concluir el grito de “Dios salve al rey Carlos”, las campanas de la abadía de Westminster repicaron para saludar a su nuevo regente. Desde la Torre de Londres y Hyde Park, entre otros puntos, se lanzaron salvas de cañones para saludar al monarca.

Como parte de la ceremonia, también se coronó a la reina consorte Camila quien, a partir del acto, ostentará el título de reina ya sin el adjetivo complementario. Ella ostentará la corona de la reina María, el cual está decorado con el famoso diamante Cullinan IV.

Se vivió un hecho histórico en Londres, por primera vez en 70 años, se realizó una ceremonia de coronación, Carlos III y su esposa Camilla fueron oficialmente proclamados reyes en la Abadía de Westminster, lo que marca el inicio de una nueva era tanto para la familia real como para los británicos.

En punto de las 10:20 de la mañana (hora local Londres), los nuevos monarcas salieron del Palacio de Buckingham a bordo del moderno carruaje del Jubileo de Diamante, para iniciar su recorrido hacia el templo más antiguo de la ciudad; fueron escoltados por más de mil fuerzas armadas de los tres servicios y portadores estándar de la legión real británica, los servicios civiles uniformados y las organizaciones comunitarias.

Vestidos de blanco y con un semblante ligeramente sonriente y tranquilo, a su paso, comenzaron a saludar a los miles de personas que se congregaron desde el jueves por la noche, en las principales avenidas de la ciudad, para observar el recorrido de sus majestades. La pareja real portó un conjunto de capas denominadas como “capas del estado”, que están hechas, están hechas de terciopelo carmesí y se utilizaron en la coronación de su abuelo, el rey Jorge VI.

Sus majestades hicieron un recorrido aproximado de 2.1 kilómetros entre el Palacio de Buckingham y la Abadía de Westminster, pasando por las principales calles y avenidas de la ciudad como The Mall, Trafalgar Square y Whitehall. Dicho recorrido fue más corto a diferencia del que realizó su madre, la desaparecida reina Isabel II, el 2 de junio de 1953, quien tomó una ruta de 8 kilómetros pasando por Oxford Street y Regent Street.

Antes del inicio de la procesión de la coronación, un grupo de activistas antimonárquicos fueron detenidos cuando sacaban de un camión pancartas con el lema “No es mi rey”.

Los reyes arribaron a la Abadía de Westminster, minutos antes de lo previsto, donde ya los estaban esperando alrededor de dos mil 300 invitados, incluidos la primera dama estadounidense Jill Biden, junto a su nieta, Finnegan Biden, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, los reyes Felipe VI y Letizia de España, y miembros de las familias reales extranjeras, así como sus hijos, los príncipes William y Harry, su hermana la princesa Ana y su hermano, el duque de Edimburgo, Eduardo, además de cientos de representantes de la sociedad civil británica.

El servicio fue dirigido por el Arzobispo de Canterbury, Justin Welby. Cantaron los coros de la Abadía de Westminster y la capilla real de su majestad, el Palacio de St. James, con coristas del Colegio Metodista de Belfast y el Coro de la Catedral de Truro, y un octeto del Coro de Monteverdi. La música durante el servicio estivo dirigidos por Andrew Nethsingha, organista y maestro de coros de la Abadía de Westminster.

Durante casi mil años, las coronaciones se han llevado a cabo en la Abadía de Westminster, y la Orden de servicio se basa en esta larga tradición, centrada en el tema litúrgico de “Llamado a servir” y el voto solemne y el compromiso del Rey de servir a Dios y al pueblo. de las naciones y los reinos.

A su llegada, sus majestades ingresaron a la Abadía a través de la Gran Puerta Oeste, el rey fue recibido por el corista más antiguo de la Capilla Real de su Majestad. La historia de este saludo tiene sus raíces en la ordenación y consagración de miembros del clero, donde la inclusión de un joven simboliza mirar hacia el futuro.

“No vengo a ser servido, sino para servir”, exclamó el rey Carlos III. Posteriormente, al saludo, tuvo un momento personal de oración en silencio, como lo hizo la Reina Isabel II en 1953.

Su nieto, el segundo en la línea de sucesión, el príncipe Jorge, fue su paje de honor. Mientras que los de su esposa Camilla fueron sus tres nietos, los gemelos Gus y Louis Lopes y Freddy Parker Bowels, los tres de 13 años de edad, y su sobrino nieto Arthur Elliot de 10 años.

Para esta especial ocasión, los reyes han optado que la coronación sea un símbolo de modernidad y en aras de la sostenibilidad, por lo que las sillas ceremoniales y tronos que se utilizaron en esta solemne ceremonia, fueron las mismas que se utilizaron en la coronación de la reina Isabel II, mientras que las sillas del trono se hicieron para la coronación del rey Jorge VI y la reina Isabel en 1937. Además de la silla de San Eduardo, el rey y la reina consorte estuvieron sentados en sillas de herencia y trono en diferentes puntos durante el servicio.

El ritual de la coronación

La unción es uno de los momentos más sagrados de la coronación, por lo que se realiza en “privado”, debido a que un momento cercano que tiene el rey con Dios, por lo que se cubre con La Pantalla de Unción. Como parte de las ligeras modificaciones que se tuvieron en la ceremonia, se utilizó un óleo vegano, proveniente de los Montes de los Olivos, en Jerusalén. El arzobispo de Canterbury, asistido por el Deán de Westminster y el Arzobispo de York, ungieron las manos, el pecho y la cabeza del rey.

Mientras esto ocurrió, el coro entonó “Zadok el sacerdote” de Haendel, que fue compuesta para la coronación del rey Jorge II en 1727 y se ha convertido en sinónimo de tales ocasiones.

La ceremonia de la coronación estuvo llena de objetos simbólicos que incluyen una gran cantidad de artículos que van desde orbes, cetros y coronas. El rey recibió los Armills, tradicionalmente denominados “los brazaletes de la sinceridad y la sabiduría”, de Lord Kamall, la túnica real, traída por la Baronesa Merron, y la estola real, presentada por su hijo, el príncipe de Gales.

Su majestad recibió el Orbe, que simboliza el mundo cristiano, que sostuvo en la mano derecha; Lord Patel entregó el Anillo del Soberano. El guante de la coronación fue presentado por Lord Singh. El cetro con la Cruz, símbolo de poder y justicia, y el cetro con la Paloma, símbolo de equidad y misericordia, fueron traídos del altar por el Primus de la Iglesia Episcopal Escocesa y el Arzobispo de Gales.

Para la coronación, el Deán de Westminster entregó la corona de San Eduardo al Arzobispo de Canterbury, quien ofreció una bendición antes de ser coronado, “Dios salve al Rey”. La corona está hecha de oro macizo, pesa 2,07 kg (unas 5 libras) y está decorada con rubíes, amatistas y zafiros.

Las campanas de la Abadía comenzaron a sonar, mientras se dispararon saludos con armas de fuego en la Torre de Londres y en las estaciones de saludo en todo el Reino Unido, Gibraltar, las Bermudas y los barcos de su majestad en el mar.

Por primera vez en una coronación, el rey también rezó para que la gracia de Dios, “sea una bendición para todos… de toda fe y creencia”.

Camilla es coronada

Minutos después, la reina consorte Camilla, fue coronada a los 75 años, con la icónica corona de la reina María, que está engastada con dos mil 200 diamantes y como su nombre lo indica, fue diseñada para la coronación de lareina María en 1911, en este año, la corona contenía tres grandes diamantes: elKoh-i-nûr, el Cullinan III y el Cullinan IV. Estos fueron reemplazados más tarde por réplicas de cristal.

Esta fue la primera vez en casi tres siglos que se utilizó una corona ya existente para la coronación de un consorte. Para esta ocasión, la corona se ha modificado ligeramente con la inclusión de los diamantes Cullinan III, IV y V,que formaron parte de la colección personal de joyas de la reina Isabel II durante muchos años.

 

Fuente Agencias

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