• El colectivo Luz y Justicia confirmó la recuperación de 25 cuerpos y restos óseos en la comunidad de Franco Tavera, municipio de Juventino Rosas, Guanajuato que fueron arrojados a pozos profundos

 

Redacción / CAMBIO 22

El Colectivo Luz y Justicia confirmó la recuperación de 25 cuerpos y restos óseos en la comunidad de Franco Tavera, municipio de Juventino Rosas, Guanajuato.

Las víctimas no fueron enterradas en fosas convencionales, sino arrojadas al interior de tubos de pozos que alcanzan profundidades de hasta 180 metros, una modalidad criminal diseñada para ocultar los rastros de violencia en la región es una nueva forma de desaparición forzada afirman colectivos.

Concepción Sierra, dirigente de la agrupación, explicó que la profundidad de los pozos ha convertido las labores de rescate en un desafío extremo. A diferencia de las fosas clandestinas comunes, aquí los sicarios utilizaron la infraestructura hidráulica para depositar los cadáveres.

El colectivo Luz y Justicia confirmó la recuperación de 25 cuerpos y restos óseos en la comunidad de Franco Tavera, municipio de Juventino Rosas, Guanajuato que fueron arrojados a pozos  profundos. Foto

Para la extracción, la Comisión de Búsqueda ha tenido que emplear herramientas

especializadas como arpones y cuerdas, y de esa manera enganchar los restos desde el fondo de los estrechos tubos.

“Los avientan en el tubo y están a muchos metros; es un trabajo enorme poderlos sacar”, señaló Sierra, quien destacó que es la primera vez que se documenta un hallazgo de esta magnitud bajo esta modalidad en la entidad.

Zona de operación del CSRL

El sitio del hallazgo, ubicado en un camino rural conocido como La Freseada, entre las comunidades de Franco Tavera y San Antonio de Morales, permanece bajo el resguardo de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE).

Esta zona es identificada como un punto crítico de operación del Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL) debido a su cercanía con el municipio de Villagrán, considerado como su principal bastión. Durante la intervención, se localizaron dos pozos principales rodeados de

escombros, llantas y cables. En el lugar se percibe un fuerte olor a descomposición, mientras peritos de la Fiscalía General del Estado continúan con las excavaciones que iniciaron el pasado 29 de enero.

Los restos fueron trasladados fueron trasladados al Servicio Médico Forense para realizar las pruebas de ADN correspondientes. (con información de Debate de Sinaloa).

 

 

 

Fuente: La Jornada

redaccion@diariocambio22.mx

GPC/RCM

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