• Responsables de seguridad señalaron que el ataque podría haberse producido en represalia de una serie de operaciones militares llevadas a cabo contra grupos islamistas

 

 

Redacción/CAMBIO 22    

Al menos cuatro personas murieron y decenas resultaron heridas el domingo por la explosión de una bomba durante una misa católica en una universidad del sur de Filipinas, una zona con presencia de grupos insurgentes, informó la policía.

La explosión ocurrió en la mañana, durante una misa en el gimnasio de la Universidad Estatal de Mindanao, en Marawi, la mayor ciudad musulmana del país.

El teniente general de la policía, Emmanuel Peralta, informó que cuatro personas murieron y que cerca de 50 resultaron heridas en la explosión causada por un artefacto explosivo.

Otros responsables de seguridad señalaron que el ataque podría haberse producido en represalia de una serie de operaciones militares llevadas a cabo contra grupos islamistas en los últimos días.

El presidente Ferdinand Marcos condenó el ataque, que atribuyó a “terroristas extranjeros”.

“Condeno en los términos más fuertes posibles los actos atroces y sin sentido perpetrados por terroristas extranjeros contra la Universidad Estatal de Mindanao”, expresó Marcos en un comunicado.

La universidad también condenó “el acto de violencia”, suspendió las lecciones y desplazó más personal de seguridad al campus, indicó la institución en un comunicado.

“Nos mantenemos solidarios con nuestra comunidad cristiana y todos los afectados por esta tragedia”, agregó el comunicado.

Imágenes publicadas en Facebook por el gobierno provincial de Lanao del Sur mostraron al gobernador Mamintal Adiong visitando a los heridos por el ataque en un centro médico.

Chris Jurado, un estudiante universitario de 21 años, dijo a AFP desde la cama del hospital que la explosión ocurrió durante la primera lectura de la Biblia en la misa. “Ocurrió de repente, todos comenzaron a correr”, relató.

Permanecer unidos

A su vez, Rowena Mae Fernandez, de 19 años, contó que inicialmente no supo que había sido una explosión.

“Mi acompañante y yo corrimos, aunque en un momento caímos al suelo. Fue lo único que recordé hasta que salí del gimnasio y me caí de nuevo”, expresó. “Mis amigos lloraban cuando me vieron herida”.

El alcalde de Marawi, Majul Gandamra, urgió a los miembros de las comunidades musulmana y cristiana a permanecer unidos.

“Nuestra ciudad ha sido por mucho tiempo un ejemplo de coexistencia pacífica y armonía, y no permitiremos que tales actos de violencia opaquen nuestro compromiso colectivo con la paz y la unidad”, indicó Gandamra en un comunicado, en el cual condenó el ataque.

El hecho ocurrió luego de que las fuerzas armadas filipinas lanzaran el viernes un ataque aéreo que mató a 11 combatientes islamistas de la organización Dawlah Islamiyah-Philippines, en Mindanao.

Las fuerzas armadas indicaron el sábado que el grupo planeaba perpetrar ataques en la provincia de Maguindanao del Sur.

Lanao del Sur y Maguindanao del Sur son parte de la Región Autónoma Bangsamoro, en la isla musulmana de Mindanao.

La región ha sufrido durante décadas ataques contra autobuses, templos católicos y mercados públicos.

El gobierno filipino firmó en 2014 un acuerdo de paz con el mayor grupo rebelde del país, el Frente Moro Islámico de Liberación, que puso fin a su alzamiento armado.

Pero grupos menores de combatientes musulmanes contrarios al acuerdo de paz permanecen activos, incluidos algunos leales al grupo Estado Islámico (EI). También hay rebeldes comunistas en la región.

En mayo de 2017, cientos de hombres armados locales y extranjeros aliados de EI asediaron Marawi

 

 

 

Fuente: La Razón

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