Claudio Ochoa Huerta/CAMBIO22

La siguiente columna es una recapitulación de hechos y diálogos recogidos con distintas fuentes involucradas en la caída de Adán Augusto López Hernández, como coordinador de los senadores de Morena. Dos semanas después, el armado del episodio confirma que han comenzado los manotazos de poder de la presidenta Sheinbaum, a pesar de que ello implicó, desde ya, las rupturas en Morena.

Al poco tiempo de la captura de Hernán Bermúdez Requena, narcosecretario de seguridad de Tabasco, el expresidente Andrés Manuel López Obrador mandó llamar a Adán Augusto López Hernández. Había llegado a una conclusión después de los diálogos en los que ambos evaluaron la conveniencia de seguir desgastando a este último como operador político en medio de tanto escándalo. La decisión era que saliera de la bancada. Adán Augusto aceptó, pero pidió tiempo y que le generaran las condiciones para irse en paz, sobre todo en momentos en los que en el partido ya nadie confía en nadie.

El senador puso tres condiciones. 1.- Que le garantizaran el fuero para que nadie lo pudiera tocar. Concedido. 2.- Que le garantizaran pactar la salida de Alejandro Gertz Manero por el temor a los expedientes en su contra. Concedido. 3.- Que le garantizaran que Ernestina Godoy sería la nueva fiscal, producto del consenso Palenque-Palacio. Concedido y todos cómodos.

Ya no como condicionamiento, pero sí como estrategia política Adán Augusto eligió a Ignacio Mier como su sucesor. No solo era lo natural en el organigrama, sino lo conveniente para toda su estructura en el Senado. Con todo ello amarrado, “el exitoso” ganadero, notario y administrador de herencias pudo dejar el puesto, pero no para ir a la calle de operador como lo prometió.

En los planes que Adán Augusto ha revelado a sus más cercanos está el de encabezar una presidencia alterna en Morena, una presidencia de facto, una presidencia paralela a la de Luisa María Alcalde, quien ya decidió ponerse del lado de la presidenta Sheinbaum, igual que su pareja y exoperador de Adán Augusto, Arturo Ávila.

El plan del tabasqueño rumbo a 2027 es meter la mano no solo en la circunscripción que aseguró tomaría, sino a nivel nacional. Ha dicho que en cada lugar en donde no haya una decisión consensuada por un candidato, él jugará las contras interna y externamente. Chihuahua, la tierra de su cercanísima Andrea Chávez, es el mejor ejemplo. Sentenció que si no se la dan a ella, se encargará de que no gane Morena, pero sí uno de los suyos. Y junto con el exgobernador Javier Corral, diseñan una estrategia por si es necesario.

La lógica es simple. Si Adán Augusto influye en poner piezas el próximo año, esas piezas le redituarán en 2030. Cada gubernatura, cada alcaldía, cada diputado que ganas —o pierdes— implica millones de pesos en suma o en resta. Lo saben los gobernadores de todos los partidos que financian a sus dirigencias, especialmente los panistas. Un elemento adicional será la unión de Adán Augusto con Andy López Beltrán, enviado por su papá a una especie de internado a ver si aprende algo más, porque los números que comienzan a ver en distintas partes del país no les están gustando.

El extorsionador número uno del país quemando al coyote número uno del país. Good television, como dicen los gringos.

 

 

 

 

redaccionqroo@diariocambio22.mx

AFC/RCM

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