Renán Castro Madera/CAMBIO 22

La disputa y el control por la venta de drogas, así como el cobro por el derecho de piso, principales causas para que se hayan acrecentado los ataques a bares, antros y establecimientos en Quintana Roo.

Estimaciones de analistas y expertos en seguridad nacional dan cuenta de ello y establecen que al menos el 80 por ciento de esos comercios establecidos en Quintana Roo y en particular en la zona Norte del estado, son víctimas de este delito.

En principio de cuentas, los han utilizado en el caso de los antros, bares y restaurantes, para expandir la comercialización y establecer puntos de ventas de enervantes ante el incremento de vigilancia en las zonas turísticas del estado.

El giro de antros, bares y restaurantes, a últimas fechas se han convertido en rehenes del crimen organizado que operan en la entidad, pues además del pago de este impuesto criminal al que se encuentran expuestos, son la parte de enmedio de la disputa de las bandas delincuenciales por ese jugoso mercado.


Y es que la expansión de puntos venta exponen más a los comercios que mayor éxito tengan en el mercado.


Así se explica los ataques de manera simultánea a los tres bares de Cancún la noche del pasado viernes, en dónde resultaron muertas dos personas y más de ocho heridos como saldo preliminar y en dónde se detuvo a una persona.

A lo largo del 2022, se ha presentado más de dos ataques a centros nocturnos y de diversión de la entidad.

Apenas el pasado 5 de mayo también fueron consignadas balaceras en los bares las Canoas y Poseidón de la región 94 de Cancún tras previas amenazas de integrantes del crimen organizado. Este hecho dejó un saldó de dos personas heridas.

El primer ataque se dio en el bar Poseidón alrededor de las 23:00 horas cuando, de acuerdo con los testigos, un presunto sicario detonó su arma en al menos 10 ocasiones hacia el interior del establecimiento hiriendo a dos personas.

Minutos después, cerca de la media noche, atacaron La Canoas, presuntamente por dos sujetos que iban a bordo de una moto. En este segundo ataque nadie resultó lesionado.

Ambos ataques habrían sido realizados, presuntamente, por las mismas personas supuestamente por el cobro de “derecho de piso”. No se logró detener a nadie como responsable de estos hechos.

Por otro lado, el pasado 3 de mayo, dos locales de la cadena Tortas Goyo fueron baleadas en Playa del Carmen y Cancún, ataques directos que se registraron con 15 minutos de diferencia.

El primer ataque se registró alrededor de las 6:15 de la tarde de este martes 3 de mayo en la sucursal de Playa del Carmen, contra la cual un sujeto a pie detonó un arma corta, realizando la mismo en contra de un local aledaño el cual vende artículos de plástico.

El segunda atentado ocurrió 15 minutos después en el establecimiento de Tortas Goyo de Cancún, el cual recibió más de cuatro balazos por parte de sujetos armados a bordo de una motocicleta.


Se sabe que al menos 10 grupos de crimen organizado pelean por el mercado, y no sólo es el negocio del narcomenudeo el de mayor rentabilidad, a ello se ha sumado el cobro por derecho de piso, que según estimaciones del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEM) el cobro por derecho de piso tan solo en el sector primario ha influido en más del dos por ciento en la inflación.

Lo que demuestra el grave problema que representa en varios sectores de la cadena productiva, la proliferación del cobro por derecho de piso que en el caso de Quintana Roo, va estrechamente ligada a la venta y consumo de drogas tanto en la zona turística como en la ciudad.


Este impuesto criminal ha proliferado en la mayoría de veces en antros, restaurantes y bares, no sólo para el funcionamiento del establecimiento si no para la venta de drogas al interior del mismo.

Obligan a los encargados además del pago semanal que oscila entre los 5 hasta los 50 mil pesos semanales de acuerdo al tamaño y exitoso del lugar, los obligan a vender estupefacientes entre sus clientes.

Y ello ha repercutido en el ataque a balazos a estos establecimientos porque los obligan a pagar esas cantidades además de convertirlos en potenciales distribuidores de sus productos ilegales.

El éxito de Quintana Roo, ocurre gracias a los 20 millones de turistas que lo visitan anualmente lo que además cada año están impulsando una fuerte demanda de drogas que alimenta la violencia.

“Lo que vivimos desde el mes pasado es el reacomodo de grupos en la disputa por el mercado de la venta de drogas en antros y bares, así como el pago por el derecho de piso en más del 80 por ciento de los establecimientos que funcionan principalmente en la zona Norte de la entidad y en la capital del estado.

Aunque a últimas fechas se han sumado casos de extorsión en algunos municipios de la zona centro de la entidad como Felipe Carrillo Puerto y hasta Bacalar.

Aunado a ello la disputa de varias organizaciones criminales por el control de los mercados del narcomenudeo en Cancún y principales destinos turísticos acrecentan el problema.

Lo que hoy vivimos es la disputa de varias organizaciones criminales por el control de los mercados del narcomenudeo en Cancún y sus alrededores”.

El éxito que alimenta a todos

A pesar de sus aguas turquesas y playas de arena fina, hasta hace décadas recientes Cancún no era la atracción turística que es hoy.
Ocurrió cuando se empezó a invertir dinero público y privado para construir hoteles, parques turísticos e infraestructura de playa como en ningún otro lugar de México.

Toda la actividad económica de Quintana Roo se volcó al turismo, expandido a toda la costa del Caribe, a tal grado que actualmente 95% del estado depende de los ingresos generados por ese sector.

Y al turismo de masas le siguieron los carteles, que desde hace unos 20 años se disputan el control de la venta de la droga.

“Algunas de las primeras organización que incursionaron en la zona fueron el Cartel del Golfo y el Cartel de Sinaloa. Pero a lo largo de los años, sobre todo en estos últimos 10, se han ido sumando nuevas organizaciones”.

“En esta lucha por el control del mercado de la venta al menudeo de droga, quien han tratado de expandir territorios y acabar con la competencia parece ser el CJNG, pero hay al menos otras tres organizaciones predominantes que siguen teniendo presencia en la zona: el Cartel de Sinaloa, el Cartel del Golfo Zetas Vieja Escuela, y la organización de los Beltrán Leyva” que se ha fusionado con otros grupos para dar paso al cartel local conocido como Los Pelones.

El gran éxito de Cancún se expandió a los balnearios vecinos de Isla Mujeres, Puerto Morelos y la zona de la Riviera Maya, donde se ubican otras playas hermosas como la de Tulum.

La violencia de los carteles se limita a las áreas en las que vive la población local y pocas veces “cruzan la línea” de las zonas en las que se concentran los visitantes y este fenómeno es el que ha provocado el incremento y asedio en contra de los establecimientos comerciales del giro que sea en las zonas urbanas de la entidad.

“Lo que tratan no es de controlar el destino con violencia, sino de limitar la violencia. Cuando esto no es posible y se desborda, termina habiendo una guerra muy abierta entre células criminales, que llevan sus agresiones a sus potenciales clientes.
Según datos del Inegi, la violencia letal en Quintana Roo tuvo un vertiginoso ascenso entre 2014 y 2018. La tasa de homicidios se sextuplicó en ese periodo. Pero en los dos años siguientes, el número de asesinatos disminuyó casi 25%.

De acuerdo a una encuesta anual sobre víctimas del delito (Envipe 2021), las extorsiones de bandas a comercios llamadas “cobro de piso” superaron por 10 puntos el promedio nacional (24-14,3).

El consumo y venta de droga son vistos por la población local a una escala similar al promedio del país.

“Cuando hablamos de violencia en sitios turísticos hay que dividirlo: puede haber violencia en la ciudad, pero que no necesariamente sea percibida de manera directa por los turistas”, como ocurre actualmente luego de los ataques armados a centros de diversión en las áreas turísticas de la localidad.

“La violencia cruzó esa frontera de dañar al turista y eso habla de que hay un enfrentamiento que las propias organizaciones no han podido mantener en las otras partes de la ciudad”.

Sin embargo, por la presión de los tres niveles de gobierno orilló a recluir su disputa en las zonas urbanas, luego de llamar la atención de la comunidad internacional a raíz de los sonados casos de muerte de turistas en establecimientos de Playa del Carmen y Tulum, de la Riviera Maya.

Por ello se explican los ataques recientes en las zonas urbanas a comercios, antros, restaurantes y bares, que dentro del reacomodo de estos grupos criminales su método de expansión y dominio siguen costando decenas de vidas además de las millonarias pérdidas económicas.

 

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