Alejandro López / CAMBIO 22

Cancún, Quintana Roo, 08 de Enero del 2026.- La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) en Quintana Roo y Cancún informó que el inicio de 2026 ha representado un reto importante para el sector restaurantero, al registrar un arranque de año con ventas por debajo de lo esperado.

Julio Villarreal Zapata, líder de la organización reconoció que el comportamiento del consumo ha sido “un poquito flojo”, lo que se suma a un contexto económico marcado por la inflación y el aumento sostenido en los costos de operación.

Ante este escenario, adelantó que la mayoría de los restaurantes se verá en la necesidad de realizar ajustes en sus precios, los cuales se ubicarán principalmente entre el 6 y el 8 por ciento.

Sin embargo, algunos establecimientos podrían aplicar incrementos de hasta el 10 por ciento, dependiendo de su estructura de costos y del impacto que hayan tenido los recientes aumentos en insumos, servicios y nómina.

No obstante, el sector restaurantero ha manifestado su intención de amortiguar, en la medida de lo posible, el impacto de estos incrementos en los consumidores.

Para ello, los empresarios están implementando diversas estrategias, como la creación de nuevos platillos con insumos de menor costo, la optimización de procesos internos y el fortalecimiento de la compra a proveedores locales, lo que permite utilizar productos regionales, reducir gastos de transporte y, al mismo tiempo, impulsar la economía local.

La CANIRAC explicó que los ajustes presupuestales definitivos se estarían definiendo hacia finales del mes de enero, una vez que exista mayor certidumbre respecto a subsidios, tarifas de servicios y otros factores económicos que influyen directamente en la operación de los negocios.

Con ello, se espera que para principios de febrero los restaurantes ya cuenten con listas de precios finales.

Finalmente, el organismo señaló que prácticamente la totalidad de los restaurantes en Cancún tendrá que realizar algún tipo de ajuste, ya que el incremento al salario mínimo también ha generado una presión adicional en la cadena de costos, impactando desde la nómina hasta los precios finales al consumidor.

 

 

 

redaccion@diariocambio22.mx

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