La explosión causó “importantes daños” y desató un incendio, agregó el OSDH.
Los atentados con explosivos e incidentes de este tipo son frecuentes en las áreas del norte de Siria controladas por fuerzas proturcas y donde se mezclan los enfrentamientos entre organizaciones armadas y la amenaza de los yihadistas del grupo Estado Islámico, tras años de guerra civil.



Jaled al Nowmeh, de 36 años, tiene una farmacia en Azaz. El hombre relató que fue al mercado con su mujer y sus hijos a comprar ropa cuando se produjo la explosión.
Según dijo, la gente estaba aterrorizada de que pudiera haber un segundo coche bomba. “No hay seguridad”, señaló a la AFP. “Incluso cuando estamos en casa tenemos miedo”, agregó.
La guerra civil de Siria comenzó en 2011 tras la represión gubernamental de protestas pacíficas y evolucionó en un conflicto que involucró a otros países y a grupos yihadistas.
El conflicto ha matado a más de 507 mil personas, desplazado a millones y diezmado la economía y la infraestructura del país.
Turquía lanzó varias ofensivas en Siria, la mayoría de ellas contra milicianos kurdos a los que Ankara vincula con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que sostiene una insurgencia contra el Estado turco.
Las tropas turcas y sus aliados sirios controlan varias zonas de la frontera


















