Abandonan Mustang Shelby de 760 HP en Ciudad Caucel y Destapan Presunto Robo de Policías de Investigación de Yucatán
28 Ene. 2026
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El deportivo, valuado en más de 2 millones de pesos, permaneció un mes en la calle 52 de Ciudad Caucel sin que la SSP actuara; tras la denuncia ciudadana fue arrastrado al corralón
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Empresaria chiapaneca acusa a agentes de la PEI –identificados como “Grillo”, “Gato” y “Mamado”– de allanar su casa y sustraer el Mustang y otras camionetas; las autoridades guardan silencio
Gabriel Hernández/ CAMBIO 22
MÉRIDA, Yucatán, 28 de enero.-Un Ford Mustang Shelby GT500, deportivo de alta gama con un valor estimado cercano a los 2 millones de pesos y reporte de robo vigente, permaneció durante cerca de un mes abandonado en la vía pública de Ciudad Caucel sin que autoridades estatales intervinieran, pese a reportes ciudadanos, su aseguramiento destapó un conflicto mayor, una empresaria denunció que ese automóvil y otras camionetas de lujo fueron sustraídos de su domicilio en Mérida durante un presunto cateo irregular en el que, según su testimonio, habrían participado agentes de la Policía Estatal de Investigación (PEI).
La unidad incorpora un motor V8 supercargado de 5.2 litros con 760 caballos de fuerza y una transmisión automática de doble embrague de siete velocidades, lo que lo convierte en uno de los muscle cars más potentes en el mercado.
Pese a la insistencia vecinal, ninguna patrulla acudió a verificar la legalidad del vehículo. Habitantes su temor de que el Mustang estuviera ligado a actividades ilícitas y de que la inacción de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) respondiera a algún interés. Recién el 27 de enero, cuando el abandono ya era comentario general, elementos de la Policía Estatal acudieron con una grúa para arrastrar el auto deportivo al corralón y “revisar su estatus”, confirmando que tenía un reporte de robo vigente.
En la camioneta de arrastre se apreciaban logotipos de la SSP y de la Policía Estatal.
El caso adquirió un giro explosivo cuando, al día siguiente, Leidy R., una empresaria chiapaneca, se presentó ante autoridades y medios locales para reclamar como suyos el Mustang GT500 y otras dos camionetas de lujo. Según su testimonio, los tres vehículos incluida una camioneta Ford Raptor con placas YT‑7… y un MG SUV negro fueron sustraídos de su domicilio en Mérida durante un cateo ilegal ejecutado por agentes de la Policía Estatal de Investigación (PEI).
La propietaria aseguró que los elementos, acompañados por dos mujeres, ingresaron a su casa sin orden judicial y “se llevaron los autos y lotes de joyería”, en su declaración pública mencionó por apodos a tres comandantes: “Grillo”, “Gato” y “Mamado”, los vehículos desaparecieron de su hogar y reaparecieron, como por arte de magia, en las calles de Ciudad Caucel.
En Yucatán vuelven a surgir señalamientos delicados que colocan bajo escrutinio a mandos de la Policía Estatal de Investigación (PEI). De acuerdo con testimonios difundidos por particulares y un audio que circula desde 2022, el comandante Juan Gabriel Ramírez Jiménez, alias “Grillo”, habría sido mencionado como presunto operador de cobros de protección a grupos dedicados al ingreso y comercialización de vehículos de alta gama con reporte irregular provenientes de otros estados.
Estas versiones, cuya autenticidad corresponde esclarecer a las autoridades competentes, se relacionan con denuncias previas sobre posibles redes de clonación vehicular y protección institucional, un tema que ha generado preocupación ciudadana por el impacto directo en la seguridad patrimonial.
Los mismos testimonios vinculan estos señalamientos con otros casos que en su momento provocaron controversia pública, incluyendo la difusión de videos donde presuntamente se observa a elementos policiales incurriendo en actos de abuso. Las acusaciones también mencionan a otros mandos de investigación y describen supuestas estructuras de operación criminal que, de comprobarse, representarían un caso grave de infiltración delictiva dentro de corporaciones encargadas de combatir el crimen.
Hasta ahora no existe postura oficial pública que confirme o descarte estas imputaciones, por lo que el tema permanece en el terreno de la denuncia ciudadana y la exigencia de investigación formal por parte de instancias de control interno y procuración de justicia.
Horas después del aseguramiento del Mustang, vecinos reportaron el hallazgo de una camioneta Ford frente a la escuela primaria Sara Buenfil, también en Ciudad Caucel.
La unidad estaba “en estado de abandono”, tenía reporte de robo y, al revisar el número de serie, se confirmó que pertenecía a la misma empresaria.
Sin postura oficial, pero con preguntas de fondo
El escándalo se produce en un contexto en que el Registro Nacional de Vehículos Robados arroja que Yucatán cerró 2025 con más de 800 reportes de vehículos desaparecidos, la cifra más alta en cinco años. Este caso pone en entredicho la actuación de la PEI, cuerpo adscrito a la Fiscalía General del Estado, ni la SSP ni la Fiscalía han emitido un comunicado para explicar por qué un auto con reporte de robo estuvo un mes en la vía pública sin aseguramiento, ni para responder a las denuncias de allanamiento y robo que pesan sobre sus mandos.
El Mustang GT500, vendido en México con precio base de 1.98 millones de pesos y equipado con 760 HP, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 3.5 segundos; un botín apreciado tanto por coleccionistas como por bandas delictivas. El abandono de un vehículo de esa gama en un barrio residencial y la posterior aparición de otra camioneta de lujo ponen al descubierto la vulnerabilidad de los sistemas de control vehicular y la opacidad con que se manejan algunas áreas de la PEI.
La versión de la empresaria coincide con denuncias previas sobre abusos cometidos por agentes que presuntamente utilizan cateos irregulares para apropiarse de bienes. La afectada sostiene que su denuncia busca evitar que los vehículos “desaparezcan” en manos de quienes deberían buscarlos.
Asimismo, vecinos de Ciudad Caucel exigen saber por qué la SSP tardó tanto en intervenir si ellos reportaron el auto desde diciembre. hasta el momento, no hay respuesta oficial, tampoco se ha informado de la situación legal de las unidades ni si éstas serán devueltas a la dueña o utilizadas como “préstamo” para alguna corporación, práctica denunciada en ocasiones anteriores.
La historia del Mustang Shelby abandonado no es un simple “misterio” de barrio, revela la descomposición interna de la corporación encargada de investigar delitos y la impunidad con que se manejan bienes de altísimo valor, mientras los ciudadanos de a pie siguen esperando respuestas.
Las autoridades están obligadas a esclarecer si sus agentes participaron en la sustracción y, sobre todo, a garantizar que la ley proteja a quienes confían sus patrimonios a las instituciones.
Con información del Sistema de Noticias CAMBIO 22 cambio22digitalcun@gmail.com GCH























