• Conagua advierte que 178 se encuentran en condición crítica y otros 114 presentan balances negativos para 2026

 

  •  Escasez de recarga frente a la extracción pone en riesgo la disponibilidad de agua en diversas regiones del país

 

Redacción / CAMBIO 22

Un total de 292 de los 653 acuíferos que hay en México presentan algún nivel de déficit para el ejercicio fiscal 2026, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Según el anteproyecto del acuerdo por el que se dan a conocer las zonas de disponibilidad que corresponden a las cuencas y acuíferos del país para el ejercicio fiscal 2026, publicado en la plataforma de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria, 178 acuíferos se encuentran clasificados en la Zona de disponibilidad 1, considerada de déficit crítico. A estos se suman 114 acuíferos ubicados en la Zona 2, que también presentan balances negativos, aunque de menor magnitud.

En conjunto, ambas categorías concentran los 292 acuíferos con algún grado de déficit, lo que representa 44 por ciento del total que hay en el país, mientras que el resto se mantiene en las zonas 3 y 4, donde la recarga natural del agua supera los niveles de extracción.

Importancia y vulnerabilidad de los acuíferos

El exdirector de la Conagua, José Luis Luege, explicó en entrevista con El Sol de México que los acuíferos son fundamentales tanto para el abastecimiento urbano como para la producción agrícola.

A diferencia del agua superficial, como son ríos, lagos o presas, los acuíferos se recargan mediante procesos de infiltración que pueden tardar años o décadas, lo que los convierte en sistemas vulnerables frente a la sobreexplotación.

“El acuífero es un almacenamiento al cabo de mucho tiempo por la infiltración del agua de lluvia… y ese quizás es el mayor problema, que no lo vemos”, advirtió José Luis Luege.

El especialista subrayó que el país enfrenta un escenario crítico en términos de seguridad hídrica, debido a que la extracción de agua supera la capacidad natural de recarga.

Estados con mayor presión hídrica

Por ejemplo, de acuerdo con los datos de la Conagua en Aguascalientes, donde existen solo cinco acuíferos, todos están clasificados en el nivel más alto de escasez.

Mientras que a nivel nacional, Jalisco encabeza la lista con 39 acuíferos en condición de presión hídrica, seguido por Sonora con 32, Chihuahua cuenta con 31, Baja California Sur 27 y Baja California tiene 22 acuíferos con algún grado de déficit.

Tendencia histórica y factores de sobreexplotación

La presión sobre los acuíferos no es un fenómeno reciente. Un documento elaborado en 2015 por la entonces Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación señala que el número de acuíferos sobreexplotados ha aumentado en los últimos 50 años.

“A partir de la década de los setentas, ha aumentado gradual y sustancialmente el número de acuíferos sobreexplotados, 32 en 1975, 36 en 1981, 80 en 1985, 97 en 2001, 102 en 2003 y 104 en el 2006. Sin embargo, en el año 2007 se redujo el número a 101. De éstos se extrae 58 por ciento del agua subterránea para todos los usos”, indica el documento.

Con esta información se observa que aumentaron 260 acuíferos con presión hídrica en las últimas cinco décadas.

Los principales factores son las fugas de agua y el uso del recurso para la agricultura, que concentra alrededor de 75 por ciento del agua subterránea destinada a este sector.

“Somos un país con un uso extensivo del agua en la agricultura… 75 por ciento de toda el agua disponible (en los acuíferos) va a la agricultura”, además “Tenemos consumos de 330 litros por habitante al día, pero en realidad perdemos la mitad en fugas”, explicó Luege.

Consecuencias y propuestas para la gestión hídrica

Las consecuencias de esta sobreexplotación son múltiples. Desde la pérdida total del acuífero hasta impactos en ecosistemas, como manantiales, ríos y la propia biodiversidad.

Además, la extracción a mayores profundidades incrementa la presencia de metales en el agua, lo que limita su uso para consumo humano.

Frente a este panorama, el especialista propuso un cambio estructural en la gestión del recurso, basado en la eficiencia y el reúso del agua.

“El camino que tenemos en México es sumamente urgente: intercambiar agua. Usar agua de primer uso para consumo humano y tratar las aguas residuales para riego agrícola e industria”, planteó el exfuncionario.

También destacó la necesidad de tecnificar el riego, reducir fugas en las redes urbanas y replantear los subsidios que actualmente incentivan la extracción de agua subterránea.

“Se dan todas las facilidades para extraer agua, cuando debería ser al revés; debería haber mucha más restricción en la extracción del agua subterránea”, concluyó.

 

 

 

Fuente: El  Sol de Mexico

redaccion@diariocambio22.mx

KXL/MA

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