• La entrada no autorizada a las cabañas comprometió indicios clave, incluidos documentos que podrían involucrar a funcionarios

 

  • Ernestina Godoy subraya que la contaminación del lugar dificulta la investigación de actividades delictivas en Michoacán

 

Redacción/CAMBIO 22

Antes de que la Fiscalía General de la República (FGR) pudiera tomar control de las cabañas donde fue detectado Nemesio Oseguera Cervantes medios de comunicación pudieron registrar parte de los indicios en el lugar, con lo que fueron revelados documentos que fueron identificados como “narconominas”, las cuales incluso tienen funcionarios.

La institución encabezada por Ernestina Godoy destacó el pasado 16 de febrero que el sitio fue “contaminado” por personas que entraron al lugar.

“Diversas personas ingresaron a varias cabañas ubicadas en un club localizado en ese municipio […] se ha señalado públicamente que se encontraron diversos indicios relacionados con su posible actividad criminal […] ingresaron a dichos inmuebles, lo que alteró y contaminó la escena”, es parte del comunicado.

Ante este escenario, Infobae México consultó con el especialista en seguridad, David Saucedo, respecto al actuar de las autoridades y la relevancia del lugar donde fue ubicado el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Tapalpa, Jalisco.

 

Los escondites de criminales como centros de operación

Saucedo comienza con una breve descripción del proceso que debe llevarse a cabo cuando ya fue detectado un criminal de alto perfil, las cuales incluyen la geolocalización y diseño del operativo de extracción, pues cabe recordar que el objetivo era el arresto de El Mencho.

Luego de contar con lo anterior, es importante realizar actividades de resguardo. El consultor en seguridad indica que los agentes ministeriales deben preservar el sitio, pues suele haber una serie de indicios que suelen arrojar información sobre las actividades delictivas del objetivo.

Aspectos como el mismo inmueblevehículos y (en caso de que los haya) aparatos electrónicos suelen formar parte de las indagatorias. Una parte relevante del aseguramiento y procesamiento del sitio es el valor que llega a tener para el grupo criminal.

Los narcotraficantes son personas que están moviéndose constantemente de ubicación, los espacios físicos en los que pernoctan se convierten temporalmente en sedes logísticas para la actividad criminal, ya que desde sus escondites emiten directrices a la estructura delictiva

Para Saucedo es de vital importancia que, de forma paralela a las operaciones de extracción, haya protocolos de resguardo, destaca que en los lugares donde son ubicados objetivos prioritarios también suele haber indicios sobre diversos crímenes, tales como homicidios.

No se trata únicamente de cabañas en unza zona boscosa, la labor de las autoridades que pretenden investigar es la de realizar un “barrido completo” del sitio, asegura Saucedo, quien resalta la importancia de recolectar huellas dactilares en el lugar y con ello identificar ADN.

En otras ocasiones, en este tipo de escondites han sido halladas bóvedas en las que pueden ser hallados archivos, dinero y drogas, lo que suele formar parte de las carpetas de investigación, alimentadas tras cateos exhaustivos.

De igual manera, el proceso de resguardo exige un blindaje y la clasificación de los indicios, que van desde los objetos y los sistemas de vigilancia del lugar hasta los testimonios de vecinos.

“Lo que falla en la narrativa del Gobierno federal es que aparentemente no hicieron el resguardo, no inventariaron, no tomaron fotos, videos, no revisaron a detalle”, comenta el especialista a esta casa editorial.

Además, a consideración de Saucedo, la FGR ya ha realizado labores de resguardo en otros operativos de alto impacto. Debido a lo anterior, las preguntas respecto al lugar siguen surgiendo.

“La narrativa oficial estaba llena de huecos que se hace todavía más grandes con la investigación de los medios”, comparte David Saucedo.

 

 

Fuente: Infobae

redaccion@diariocambio22.mx

RHM/MA

 

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