Carlos Barrachina Lisón /CAMBIO 22

La paciencia es una de las características de estilo de gobierno que quiere mostrar Claudia Sheibaum. Cuando le preguntan a la presidenta Sheinbaum sobre las formas de Trump para impulsar políticas en México, dice que las cosas se deben tomar con calma, con frialdad. Se ha de gobernar con mano izquierda, con paciencia. Así le hemos celebrado la contención del presidente estadounidense. Mientras, Trump que es mucho menos paciente, cada vez tira más de la ironía amenazante para continuar obteniendo resultados en México.

En el ámbito interno, la iniciativa de reforma electoral de la presidenta representa un nuevo intento de Sheinbaum de retar/evidenciar moralmente a la tradicional clase política mexicana que le acompaña en el gobierno. Se ha de acabar el nepotismo. Se ha de terminar el llegar a las cámaras legislativas sin competir. Hay que finiquitar los equilibrios innecesarios de los partidos bisagra que únicamente sangran la voluntad popular y son parásitos de la trasformación verdadera del país.

Claudia Sheinbaum delinea reforma electoral; plantea quitar OPLE y las listas de pluris – El Financiero

La reforma impulsada por Pablo Gómez es un guiño a la izquierda que sí cree que esta administración está transformando la forma de hacer política en el país y que piensa que los obstáculos que existen provienen de los aliados incómodos. Sin embargo, es un tiro al aire; un ejercicio “goloso” de simulación diseñado voluntariamente para el fracaso.

También con paciencia, con calma, Sheinbaum se envuelve en la bandera de “devolver” a los ciudadanos el poder básico de elegir a los representantes populares, sabiendo que es poco probable que la reforma se apruebe en las cámaras legislativas. Hace como que quiere cambiar las cosas, para contentar a los verdaderos creyentes, pero realmente no quiere cambiar nada.
Tras los intentos de Adan Augusto y Monreal por controlar las cámaras a inicios de la administración, la presidenta, fue derrotada por aquellos, en iniciativas como la renovación de la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Sheinbaum con calma ha ido desgastando ese poder, y ha puesto contra las cuerdas a la clase política que le retó, y jugó a condicionar el presidencialismo autoritario tradicional. ¿La actual iniciativa, además de ser un brindis moral, tiene la intención de seguir profundizando en la purga inacabada de los que la retaron?

En el caso de la reforma electoral, la presidenta no buscar ganar un pulso que no existe realmente. La reforma de Gómez es “golosa” porque en el caso de ser aprobada provocaría una mayoría oficialista artificial de la que ya goza, incurriendo en altos costos políticos.

Pablo Gómez Álvarez (la reforma que viene y sus detractores) - Revista Zócalo

Gómez se revuelca sin recato en las albercas de la fábrica de Charly Wonka. No sólo MORENA se queda, hasta que el electorado/pueblo así lo decida, con los distritos en los que obtiene mayoría, sino que además en los casos de grandes ciudades, en donde no obtiene la victoria, también se lleva los diputados que fueron derrotados. Los 100 plurinominales anunciados en la reforma, diseñados para los segundos con mayor número de votos, están pensados para distritos urbanos poblados como los de Jalisco o Nuevo León, en donde MORENA es derrotada, y en donde pudiera tener representación con esta nueva fórmula. Además, diseña y ejecuta la virtual desaparición tanto del Partido del Trabajo, como del Partido Verde Ecologista de México.

Ese suicidio político es tan improbable con la actual composición de las cámaras, que hasta Ricardo Monreal ha señalado que no es mago, y que esta vez sí se la pusieron complicada.

La realidad es que Sheinbaum no comete este tipo de errores de cálculo. Es consciente que la clase política de MORENA y sus aliados es la misma que ha gobernado en México toda la vida. Los políticos de MORENA, quieren que les hereden sus parientes: son los caciques tradicionales de siempre, y ello los ha hecho fuertes sobre el territorio. Estos dirigentes partidarios quieren ser electos sin tener que competir en los distritos y seguir transitando en su carrera política de un cargo a otro, como si fuera su derecho por nacimiento o por origen familiar. Como siempre se ha hecho, porque en México la transformación forma parte de una gran simulación.

Si la presidenta de México no es capaz de cometer estos errores de cálculo. ¿Qué es lo que está buscando? La lección moral y el guiño hacia su electorado duro es importante, pero no amerita un desgaste de este tipo.

Quizás lo que estamos presenciando, como se ha anticipado arriba, forma parte de un plan mayor de desgaste paciente de los enemigos políticos de Sheinbaum y una profundización estratégica del poder presidencial que fue cuestionado a inicios de este sexenio.

 

 

 

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KXL/RCM

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