Redacción / CAMBIO 22

El Papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, emitió hoy una poderosa condena desde el Vaticano, reprendiendo directamente a los líderes sionistas cristianos que se reunieron en la Oficina Oval para imponerle las manos a Donald Trump y “bendecir” su guerra no autorizada contra Irán.
En un conmovedor llamamiento, el Papa nacido en Chicago declaró: “La guerra no es santa; sólo la paz es santa porque es querida por Dios”.

Repitió la frase varias veces para enfatizarla, calificando el conflicto de ataque “inmoral” que ya se ha cobrado vidas estadounidenses y civiles iraníes (incluidas colegialas) y que corre el riesgo de arrastrar a la región -y al mundo- a una catástrofe mayor.

«Si el mundo hace oídos sordos a este llamamiento, estamos seguros de que Dios escuchará nuestra oración y el lamento por tanto sufrimiento», afirmó el Papa.

Instó a los líderes religiosos de todo el mundo a hacerse eco del clamor popular por la paz, dando voz a los pobres sin voz, a los desplazados y a la propia tierra devastada por la destrucción.

«Debemos atrevernos a la paz», insistió. «Basta de guerras con sus dolorosos montones de muerte, su destrucción y desplazamiento». El pontífice enmarcó el momento como una crisis moral: los gobiernos deben escuchar el clamor de quienes sufren, no el de los fanáticos que santifican la violencia.

La respuesta llega mientras figuras cristianas sionistas –muchas de ellas vinculadas a las mismas redes evangélicas que impulsan la retórica de Trump sobre el “fin de los tiempos”– oraron públicamente por el presidente en la Oficina Oval, enmarcando el bombardeo como voluntad divina y profecía bíblica.

Las palabras del Papa desbarataron esa narrativa con claridad: ninguna guerra es santa, por mucho que se presente en las Escrituras. Sus raíces en Chicago y su constante oposición a las políticas de Trump añaden mayor peso moral a la reprimenda, subrayando la creciente alarma internacional por la falta de autorización del Congreso, el coste humano y la escalada imprudente sin un final definido.

Mientras Trump resta importancia a la muerte de más tropas, como si fuera “la situación”, y su zar de la energía admite que la guerra es una apropiación de petróleo a largo plazo, el líder de la Iglesia Católica llama a la desescalada y reta al mundo a elegir la paz sobre el derramamiento de sangre. Cuando incluso el Papa denuncia la guerra como inmoral y las bendiciones como erróneas, la bancarrota moral del belicismo MAGA queda al descubierto.

 

 

 

redaccion@diariocambio22.mx

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