• Acompañado por cientos de fieles desde la glorieta de los Niños Héroes, el nuevo Obispo de la Diócesis Cancún-Chetumal llamó a la escucha y a la conversión durante su primer mensaje litúrgico en el sur del estado

 

Ricardo Jesús Rivas / CAMBIO 22

CHETUMAL, 28 de febrero. – La llegada de Monseñor Salvador González Morales al sur del estado se transformó en una auténtica fiesta popular que desbordó las calles de la capital. Antes de iniciar la celebración litúrgica de este sábado 28 de febrero, el Obispo arribó a la glorieta de los Niños Héroes, ubicada a unos 400 metros de la parroquia de San Pedro y San Pablo. Desde ese punto, encabezó una procesión flanqueada por cientos de feligreses que, entre cánticos, porras y pancartas de bienvenida, caminaron junto a él las tres cuadras que separan el monumento del recinto sagrado. El trayecto fue un estallido de color y devoción, marcado por el lanzamiento de confeti y rituales de bienvenida que daban cuenta del cariño de la zona sur hacia su nuevo pastor.

Al llegar a la iglesia, el escenario era imponente: más de mil personas aguardaban con júbilo el ingreso del prelado, creando una atmósfera de fiesta patronal que precedió al inicio de la misa. Tras los saludos y las muestras de afecto de la multitud, Monseñor Salvador inició su homilía centrada en la “pedagogía de la fe” y el sentido de la Cuaresma. Explicó que la Iglesia presenta el pasaje de la Transfiguración para recordar que, aunque el camino de la cruz y la pasión no es sencillo de comprender, tiene una meta real y luminosa: la gloria. “El Señor permite descubrir que este camino de muerte en cruz tiene un destino de luz”, afirmó, instando a los presentes a caminar con esperanza.

Un punto medular de su mensaje fue la importancia de la “escucha”, retomando el mensaje del Papa sobre la Cuaresma. El Obispo enfatizó que la conversión no es un proceso que termina, sino una tarea constante que solo se logra abriendo el corazón a la palabra de Dios. “Solo podemos fortalecer nuestros procesos de conversión en la medida en que estamos dispuestos a escuchar al Señor”, señaló, definiendo este tiempo litúrgico como una oportunidad para que las familias y comunidades de Quintana Roo “redinamicen” su fe y retomen la senda correcta desde el encuentro personal con lo divino.

Finalmente, Monseñor González Morales aprovechó el marco de esta masiva recepción para reiterar su compromiso de dar continuidad al trabajo de sus antecesores, calificando como una “providencia” iniciar su ministerio en el sur precisamente en este tiempo de purificación. Concluyó su mensaje exhortando a la dócil acción de la gracia y pidiendo que la alegría mostrada en las calles se traduzca en una conversión intensa de los corazones. Con la bendición a los más de mil asistentes, el nuevo Obispo cerró una jornada histórica que reafirma el peso de la fe católica en el tejido social de Chetumal.

 

 

 

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