Guillermo del Jesús Padilla Sierra / CAMBIO 22

Los empresarios se quejan de que Pemex no ha pagado, a pesar de que ya lo hizo y siguen despidiendo personal .

Pablo Gutiérrez Lazarus está ocupado preparando y difundiendo la fiesta del mar, después del rotundo fracaso del carnaval 2026 en cuanto a los artistas para la muchedumbre.

Los “periodistas” de páginas buscan información privilegiada en todos lados, y están preocupados porque la cachetada a Alitera y Palomeque pueda sentar un precedente nocivo para todos.

Los legisladores se dan difusión en páginas sobre su “trabajo” legislativo y de apoyo social, pero ya tienen la vista puesta en el próximo cargo; vivir fuera del presupuesto es vivir en el error.

Los funcionarios municipales y estatales tratan de quedar bien con su patrón, aunque sea a costa de su dignidad, pero ya piensan en el próximo trienio y sexenio.

Los dirigentes del PRI, PAN, MC y PT pierden el tiempo en sus climatizadas oficinas, pensando cómo conseguir una regiduría pluri para subirse al tren descarrilado de la 4T.

Layda Sansores se ocupa de posicionar a su delfín, Liz Hernández, para que le cubra las espaldas e inicie su propio maximato.

Liz Hernández asiste a reuniones de cartilla campechana para darse a conocer, pero no muestra oficio político, lo que se evidenció con el desorden en el poder legislativo estatal.

Claudia Sheinbaum lidia con las mañaneras y el crimen organizado, y vende una narrativa cínica y cada vez menos creíble.

Mientras tanto, el pueblo campechano, noble y trabajador, sufre con la inseguridad y la crisis económica, y trata de mantener la economía familiar como sea: comercio informal, ventas de catálogo, dando el extra en su empleo… todo vale para llevar comida a la mesa.

Pobre Campeche, pobre Carmen, con tanto petróleo, muriéndose de sed y esperando al nuevo mesías sexenal.

 

 

 

redaccionqroo@diariocambio22.mx

AFC

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