Alejandro López / CAMBIO 22

Cancún, Q, Roo, 27 de Febrero.- En el Caribe mexicano se está gestando un cambio histórico en la manera de vincularse con la vida marina.

El norte de Quintana Roo avanza hacia la creación del primer refugio pesquero para tiburones y rayas en el país, una iniciativa que pretende marcar un antes y un después en la gestión de estos recursos.

De acuerdo con Luis Lombardo Cifuentes, director de proyectos de la organización Saving Our Sharks, el plan contempla resguardar más de 250 mil hectáreas en la zona norte del estado.

La meta es que el área quede formalmente establecida a mediados de año, convirtiéndose en un referente nacional en materia de protección marina.

El propósito central es detener por completo la captura comercial y deportiva de tiburones en esta región, con el fin de permitir la recuperación de sus poblaciones.

Más allá de una medida restrictiva, se trata de un replanteamiento del modelo productivo local.

La propuesta nació desde las propias cooperativas pesqueras de Isla Mujeres, que durante años estuvieron entre las principales dedicadas a la captura de tiburón.

Hoy, muchas de ellas han optado por redirigir sus esfuerzos hacia el ecoturismo y las actividades de observación responsable, apostando por la conservación como motor económico.

El proyecto cuenta con el respaldo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), que acompaña el proceso para asegurar que las nuevas actividades turísticas cumplan con criterios ambientales estrictos.

La intención es replicar esquemas exitosos como el desarrollado en Playa del Carmen en torno al tiburón toro, donde la interacción controlada ha demostrado ser una fuente importante de ingresos.

Como parte de la preparación, se elaboró un manual de lineamientos para la interacción turística con tiburones, documento que ya fue revisado y avalado por la autoridad ambiental federal.

Este instrumento establece reglas claras para proteger tanto a las especies como a los visitantes.

Actualmente, la actividad en Isla Mujeres aún es incipiente, con alrededor de 50 turistas al mes.

No obstante, se espera que, conforme se recuperen las poblaciones de tiburones, aumente la demanda y el Caribe mexicano se consolide como destino líder en turismo de conservación.

El contraste económico es evidente: mientras la venta de un kilo de tiburón ronda los 20 pesos, una experiencia de avistamiento puede alcanzar los 250 dólares por persona en recorridos breves.

Esta diferencia ilustra el potencial de un modelo que privilegia la vida marina y genera mayores beneficios para las comunidades.

 

 

redaccion@diariocambio22.mx

RHM

 

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