Redacción / CAMBIO 22

José María Morelos, 25 de febrero. –  Enero registró amaneceres y atardeceres inusualmente rojizos, un fenómeno que no se había observado en 25 años de seguimiento climático tradicional. El pronóstico del calendario maya conocido como Xook k’iin advierte un año con precipitaciones aparentemente favorables, pero distribuidas de manera irregular. También prevé olas de calor más intensas y eventos aislados de fuerte viento.

El ingeniero agrónomo Bernardo Caamal Itzá explicó que el análisis se basa en la observación de manifestaciones naturales y registros acumulados durante más de dos décadas. Detalló que la presentación del pronóstico inició la semana pasada en lengua maya, dirigida a milperos de la península, y que ha sido compartida con instituciones académicas como la Universidad Autónoma de Yucatán, así como con productores rurales, con el objetivo de orientar la toma de decisiones agrícolas.

De acuerdo con los registros, febrero presentó condiciones irregulares después de la segunda semana, mientras que marzo mantendría la influencia de los últimos frentes fríos y daría paso a lluvias aisladas acompañadas de suradas fuertes. El especialista señaló que los sistemas satelitales muestran actualmente la presencia de polvo proveniente del Caribe y condiciones de sequedad atmosférica, lo que podría intensificar las olas de calor entre marzo y abril.

Para mayo, el comportamiento sería distinto entre estados: en Yucatán se prevén lluvias más regulares después de la primera semana, mientras que en Quintana Roo persistiría la variabilidad. Junio iniciaría con precipitaciones constantes, aunque a mediados del mes se tornaría irregular. Julio, tradicionalmente seco para la milpa, podría registrar humedad intermitente, lo que representaría una modificación relevante en el patrón histórico.

Agosto y septiembre mostrarían lluvias normales en sus primeras semanas, con episodios aislados hacia el final de cada mes. Octubre podría presentar la formación de un ciclón, además de las últimas lluvias regulares del año. En noviembre y diciembre predominarían precipitaciones dispersas conocidas, es decir, lluvias localizadas que no benefician de manera uniforme a todas las comunidades.

El ingeniero Caamal Itzá indicó que el 2026 ha sido denominado el “Año del Chaak”, en alusión a la intensidad tanto del calor como de las precipitaciones y vientos. Añadió que el pronóstico será confirmado mediante indicadores biológicos de corto y mediano plazo, como la construcción de nidos por aves, ardillas y hormigas, prácticas tradicionales que permiten ajustar el calendario agrícola conforme avance la temporada.

 

 

 

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