• Costos De Cómputo, Energía Y Suscripciones Marcan El Reto Financiero Para Las Empresas Líderes En Inteligencia Artificial

 

  • Publicidad Conversacional Y Uso De Datos Generan Debate Sobre Privacidad, Confianza Y Calidad De Las Respuestas

 

Redacción / CAMBIO 22

El panorama de la Inteligencia Artificial está en constante cambio. Para 2026, la pregunta ya no es qué puede hacer esta tecnología, sino quién logrará dominar el mercado antes de que los costos de procesamiento agoten los recursos de Silicon Valley. La carrera tiene tres grandes contendientes: OpenAI, Google y Meta.

En la cima del podio, ChatGPT mantiene una ventaja de 810 millones de usuarios activos mensuales. Con esta cifra, OpenAI logra sostener su relevancia gracias a su integración con el ecosistema de Microsoft y su agilidad para lanzar funciones multimodales. Sin embargo, su liderazgo ya no parece tan dominante como hace un año.

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Pisándole los talones, Gemini, de Google, alcanzó los 750 millones de usuarios, según su último reporte financiero y la clave de este crecimiento no es solo la potencia de sus modelos, sino su integración, pues cada usuario de Android y cada persona que utiliza Google Search está, de manera directa o indirecta, interactuando con esa IA.

Por su parte, Meta AI se consolida como el tercer gran pilar con 500 millones de usuarios. En este caso, la IA de Mark Zuckerberg no es una web a la que se acude, sino una función que ya está dentro de WhatsApp, Instagram y Facebook, por lo que, al no requerir que el usuario cambie de hábito, Meta ha logrado que las personas usen IA generativa casi sin darse cuenta.

Todas estas empresas que se han convertido en potencias referentes de la tecnología buscan llegar primero al hito de los 1,000 millones de usuarios activos mensuales, una cifra que se acerca a los 1,036 millones de habitantes de todo el continente americano.

Monetización, el verdadero reto de la IA

Sin embargo, el volumen de usuarios es solo la mitad de la historia. El otro campo de batalla es la monetización. Mantener estos modelos “vivos” cuesta fortunas en infraestructura de cómputo y energía. La fase de “gratuidad ilimitada” está dando paso a una segmentación agresiva de planes de suscripción económicos diseñados para capturar hasta el último peso del bolsillo del consumidor promedio.

“En 2026, el periodo de hype terminará. La presión por entregar resultados financieros reales y medibles se ha intensificado”, señala Sharyn Leaver, directora de investigación en Forrester . Según la analista, las empresas ya no se conforman con métricas de adopción, sino que exigen un retorno de inversión claro. Esta presión está forzando a las tecnológicas a explorar nuevas vías de ingresos.

Una de ellas es la implementación de publicidad dentro de los chatbots, la cual conlleva riesgos, pues a diferencia de los anuncios tradicionales en buscadores, la publicidad en una IA conversacional puede ser íntima y persuasiva. Si un usuario le pregunta a su asistente qué computadora comprar, la respuesta podría estar sutilmente inclinada hacia una marca que ha pagado por “preferencia algorítmica”.

Este giro hacia el modelo publicitario ha encendido las alarmas sobre la privacidad de los datos y cómo los usan para predecir comportamientos de consumo antes de que el propio usuario sea consciente de ellos.

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De acuerdo con un informe de la consultora Gartner, esta carrera por la monetización está creando “plataformas de vigilancia conversacional” que, por un lado, ofrecen planes económicos o gratuitos a cambio de datos, pero, por el otro, protege la privacidad de quienes pueden pagar.

Aunque el 87% de los usuarios valora la eficiencia de los bots, casi un 75% admite sentir temor ante la posibilidad de que los anuncios personalizados se vuelvan demasiado intrusivos. La sensación de estar siendo “observado” por una entidad que responde a tus preguntas más personales genera un rechazo que las empresas aún no saben cómo gestionar.

Asimismo, otra percepción negativa de los usuarios en este sentido, señala Gartner, es la degradación de la información. Si el modelo de negocio depende de la publicidad, las respuestas de la IA podrían priorizar la rentabilidad sobre la veracidad, es decir, existe el riesgo de alucinaciones, donde la IA no miente por error, sino por contrato.

Así, la carrera por alcanzar el hito de los 1,000 millones de usuarios también es una prueba para ver quién logra convertir la curiosidad humana en la base de datos más rentable de la historia.

 

 

 

Fuente: Expansión

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