• Inversión millonaria y obras inconclusas: ¿Vale la pena el cruce seguro en la Av. Huayacán?

 

  • Obra financiada con presupuesto participativo costó 5,9 millones de pesos y tardó cinco meses en quedar lista

 

  • Aunque mejora la seguridad peatonal, la falta de planeación urbana en Cancún sigue generando caos vial

 

 

Gabriel Hernández/ CAMBIO 22

El cruce seguro de la Avenida Huayacán con la Avenida 135 y la Avenida Colegios fue una de las obras emblemáticas del Presupuesto Participativo de Benito Juárez, concebida para reducir la alta accidentabilidad del nodo vial y dotarlo de rampas de accesibilidad, nuevos semáforos peatonales y carriles ciclistas, el proyecto se anunció en septiembre de 2025 y se entregó oficialmente en febrero de 2026, después de alrededor de cinco meses de trabajos.

Durante las obras se restringió la circulación en la zona y se desviaron rutas de transporte; vecinos y comerciantes reportaron afectaciones temporales en sus tiempos de traslado y ventas.

De acuerdo con datos oficiales proporcionados por la Secretaría Municipal de Obras Públicas y Servicios, el proyecto contempló 901,18 m² de carpeta asfáltica, 769,12 m de guarnición, 168,11 m² de banqueta de concreto, rampas para personas con discapacidad, señalética horizontal y vertical y bolardos de seguridad, con una inversión total de 5,9 millones de pesos.

La modernización incluyó tecnología de semáforos con señales audibles y enlace al centro de monitoreo de tráfico.

Pros

  • Seguridad vial: La intersección ahora tiene semáforos peatonales y ciclovía, reduciendo los riesgos para quienes cruzan.

  • Accesibilidad: Las rampas y banquetas permiten el tránsito seguro de personas con movilidad reducida y usuarios de sillas de ruedas.

  • Ordenamiento geométrico: La obra reorganiza el flujo vehicular y otorga prioridad al cruce peatonal, un reclamo histórico de vecinos y escuelas cercanas.

Contras

  • Alto costo para una obra puntual: 5,9 millones de pesos para intervenir poco menos de un kilómetro de vialidad resulta elevado si se compara con otras prioridades urbanas.

  • Duración prolongada: Aunque se trata de un cruce, el proyecto tardó casi medio año en concluirse, afectando la movilidad de un corredor estratégico en Cancún.

  • Planeación fragmentada: La obra se inserta en una ciudad con crecimiento desordenado. Aun con mejoras puntuales, no corrige el caos vial estructural, ni ofrece alternativas a embotellamientos en arterias como la avenida Chac Mool, donde un cuello de botella al entroncar con la avenida Colosio ha evidenciado la falta de visión integral.

  • Beneficio limitado: El cruce beneficia de manera directa a unos 4 700 vecinos, cifra modesta frente al tránsito diario de Cancún, que supera el medio millón de desplazamientos.

Cancún tiene un crecimiento urbano acelerado y demanda obras pensadas a largo plazo, el cruce seguro de la Avenida Huayacán refleja el interés por atender la seguridad peatonal, pero también revela la carencia de un plan integral de movilidad.

Los recursos del Presupuesto Participativo son valiosos, pero su uso debería priorizar proyectos que reduzcan el congestionamiento general, conecten mejor las colonias con centros de trabajo y tengan impacto metropolitano.

De lo contrario, se corre el riesgo de repetir fracasos como el de la vialidad de la avenida Chac Mool, que fue presentada como solución y terminó agravando el caos en la avenida Colosio por falta de estudios de flujo.

La administración municipal debe transparentar los costos, plazos y criterios de selección de estas obras, explicar por qué un cruce puede absorber casi seis millones de pesos y ajustar los proyectos a las realidades de la expansión urbana.

Sólo así se evitará que obras bien intencionadas se conviertan en parches costosos en una ciudad que necesita orden y planeación integral.

Con información del Sistema de Noticias CAMBIO 22

cambio22digitalcun@gmail.com

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