• La inconformidad también se extendió al proceso de selección de la reina de la Diversidad.

 

Redacción CAMBIO 22

BACALAR, 7 de febrero. – El Carnaval de Bacalar dejó de ser una fiesta del pueblo para convertirse en un escenario al servicio de los intereses personales y políticos del gobierno municipal encabezado por José Alfredo Contreras Méndez. Lo que debería ser un espacio de alegría, inclusión y participación ciudadana terminó mostrando el uso descarado de un evento público para cumplir compromisos políticos y proyectar figuras cercanas al poder, reproduciendo prácticas que la propia clase política prometió erradicar.

El caso más evidente fue el protagonismo otorgado a la síndico municipal y aspirante a la presidencia de Bacalar, Astrid González, identificada como la candidata impulsada por el alcalde. No sólo fue ella quien dio el discurso inaugural del Carnaval 2026, sino que su hijo fue coronado como Soberano Infantil, acompañado por la hija del tesorero municipal, Paul Romero. Para agravar la percepción de favoritismo, ambos menores recibieron además el premio económico de 3 mil pesos a la mejor pareja de baile, lo que para muchos ciudadanos confirmó que el carnaval fue utilizado para beneficiar a familias del círculo político del Ayuntamiento.

La inconformidad también se extendió al proceso de selección de la reina de la Diversidad, donde el municipio privilegió de manera poco transparente a Marisa Ramos Martin como soberana de la comunidad LGBTIQ+. El malestar creció al saberse que la ganadora es originaria de Chetumal, mientras que desde redes sociales se impulsaba con fuerza la participación de Abril Arciga, conocida como “La Cangreja de Agua Dulce”, representante local de Bacalar. Aunque Abril fue incluida casi al último momento, la difusión oficial del evento la invisibilizó por completo, concentrando la promoción únicamente en la candidata favorecida por la organización.

Estos hechos confirman que el Carnaval de Bacalar fue utilizado como una herramienta política más, donde el gobierno municipal de MORENA repitió viejas prácticas de abuso de poder, nepotismo y simulación. En lugar de permitir que la gente sencilla del municipio fuera la protagonista, se optó por imponer nombres, rostros y discursos ligados al poder local, despojando a la fiesta de su esencia popular y dejando claro que, en Bacalar, la política volvió a imponerse sobre el pueblo.

 

 

redaccion@diariocambio22.mx

RHM

 

WhatsApp Telegram
Telegram