Redacción / CAMBIO 22

Se viven momentos de crispación entre los colaboradores del medio digital “Sin Embargo”. Es entendible: tan habituados a cuestionar al periodismo crítico y perseguir colegas desde un oficialismo exacerbado, que ahora el escándalo tocó la puerta de su propia redacción con una fuerza inesperada. Alejandro Páez Varela, reserva moral del periodismo obradorista, está en el centro de la polémica por su presunta participación en un escándalo de bienes raíces.

Y es que el oficialista Alejandro Páez Varela compró un inmueble por 25 millones de pesos en sociedad con la apoderada legal de la Fundación Haghenbeck, la cual se encuentra en una disputa por la posesión de otro predio -en Cuajimalpa- usado por el Refugio Franciscano para albergar cientos de perros y decenas de gatos abandonados. Un predio valuado nada menos que en 650 millones de pesos, aunque en la escritura se anotó por 650 mil pesos.

La apoderada legal de la fundación, Verónica Blanco González, constituyó en marzo de 2022 una empresa inmobiliaria junto con Páez Varela llamada “Callejón de Xico”, de acuerdo con documentos presentados en una investigación de N+. Se trata de una propiedad en el corazón del Centro Histórico, a pasos de la vieja sede del Senado.

Es, sin dudas, una sociedad muy incómoda. Primero porque las inmobiliarias creadas por la cúpula de dicha Fundación Haghenbeck habrían sido utilizadas -según las denuncias de varios medios- para presuntamente desviar ingresos de la propia Fundación. ¿Qué tipo de “oportunidad” observó Páez Varela en esos negocios?

El periodista oficialista Páez Varela compró un inmueble por 25 millones en sociedad con la apoderada legal de la Fundación Haghenbeck, la cual se encuentra en una disputa legal por la posesión de otro predio -en Cuajimalpa- usado para albergar cientos de perros

Los más de 200 predios y propiedades en manos de la Fundación -según varios testigos- debían utilizarse, como estableció su creador, para fines filantrópicos. Una intención altruista que no fue obstáculo para la socia de Páez Varela. El periodista ahora encontró una novedosa faceta de emprendedor inmobiliario.

Son varias las preguntas en el equipo de “Sin Embargo”. La más inmediata tiene que ver con los orígenes de tan importante capital. Según mencionan en la redacción, Páez Varela no suele ser demasiado receptivo a las demandas salariales de sus colaboradores, ni hablar cuando se trata de horas extras. Al parecer no habría recursos para apoyar el periodismo militante de la justicia social, pero sí los habría para incursionar en el mercado inmobiliario.

En esa misma línea, desde hace años muchos trabajadores del periodismo mexicano hablan de la “nómina” de Jesús Ramírez Cuevas, el ex vocero de AMLO. No hay pruebas de esto, solo señalamientos off the record. “Un sexenio como oficialista y ya le aparecen edificios enteros”, dijo a LPO un periodista que ha trabajado en varios proyectos con Páez Varela.

Nada demasiado nuevo en ese segmento de la arena mediática: hacia finales del año pasado Julio Astillero, también muy acostumbrado a opinar y criticar el periodismo crítico, fue señalado en la red social X por precarizar a los trabajadores de su plataforma digital, un reclamo que incluso llegó hasta La Jornada, donde Astillero escribe a diario.

La frustración en “Sin Embargo” tiene su base en la falta de coherencia del director y cómo esto repercutirá en quienes trabajan en el medio. Columnistas como Alvaro Delgado o Fabrizio Mejía están en una situación muy incómoda: feroces denunciantes del llamado “cártel inmobiliario” panista, y al final el supuesto cártel llegaría hasta la 4T y tendría a Páez Valera como socio en un edificio histórico en Xicoténcatl.

El escándalo deja la percepción en un sector del oficialismo de que Paez Varela ya dejó de ser funcional como vocero del Gobierno y que es imperioso encontrar plumas más sofisticadas o, al menos, que sean más “ordenados” en sus inversiones.

 

 

 

Fuente: La Politica Online

redaccion@diariocambio22.mx

KXL/RCM

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