• Las fogatas improvisadas se han convertido en la única forma de entrar en calor antes y durante la jornada.

 

Ricardo Jesús Rivas/ CAMBIO 22

CHETUMAL, 3 de febrero. – El frío inusual que se ha sentido en la Ribera del Río Hondo cambió por completo la rutina en los cañaverales. Con temperaturas que llegaron hasta los 10 grados centígrados, los cortadores de caña se vieron obligados a encender fogatas en medio del campo para poder continuar con su jornada. La imagen, poco frecuente en esta zona del estado, muestra la dureza de las condiciones que enfrentan quienes trabajan la tierra.

De acuerdo con los propios trabajadores, el frío se vuelve más intenso durante las primeras horas del día, cuando permanecen a la intemperie sin ropa adecuada para bajas temperaturas. Las fogatas improvisadas se han convertido en la única forma de entrar en calor antes y durante la jornada, una medida que refleja la falta de protección básica en el campo.

Representantes del sector cañero explicaron que el clima no solo afecta a las personas, sino también al ritmo de trabajo. Las varas de caña amanecen heladas y no pueden ser cortadas de inmediato, lo que obliga a retrasar el inicio de labores hasta por un par de horas. Este retraso reduce la producción diaria y complica el cumplimiento de las metas de la zafra.

Ante este panorama, los productores reiteraron el llamado a las autoridades para que se brinde apoyo urgente a los jornaleros, principalmente con cobertores y ropa abrigadora. Señalaron que cuidar la salud de los trabajadores es fundamental, ya que de su esfuerzo depende una actividad clave para la economía de la zona y para el sustento de muchas familias del sur de Quintana Roo.

 

 

redaccion@diariocambio22.mx

RHM

 

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