Califican a los Cárteles Mexicanos como Factor Desestabilizador de América Latina
2 Feb. 2026
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Un ejemplo es el establecimiento de vínculos entre el Cártel de Sinaloa y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Redacción/CAMBIO 22
La presencia de los cárteles mexicanos del narcotráfico ha dejado de ser un fenómeno local para convertirse en un factor desestabilizador en varios países de América Latina. Organizaciones como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) han extendido sus operaciones más allá de las fronteras de México, aprovechando debilidades institucionales, rutas estratégicas y mercados ilícitos en expansión en Centro y Sudamérica.
El reporte Estado y perspectivas de la seguridad en Sudamérica en el primer cuarto del siglo XXI de la Red de Política de Seguridad, reúne a expertos en seguridad que señalan que estas organizaciones ya no se limitan al tráfico de drogas, sino que han diversificado sus actividades hacia otros delitos transnacionales que incluyen el lavado de dinero, el tráfico de armas y la cooptación de economías locales.
Además, se han documentado alianzas complejas con grupos criminales locales y actores armados ilegales que amplían su alcance geográfico y operativo.
Un ejemplo de esta convergencia es el establecimiento de vínculos entre el Cártel de Sinaloa y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Investigaciones académicas y de seguridad indican que los carteles mexicanos decidieron expandir sus actividades hacia el territorio colombiano para consolidar rutas de cocaína hacia Estados Unidos y otros mercados.
En ese marco, la relación entre el Cártel de Sinaloa y las FARC se remonta a acuerdos en los que se coordinaron envíos de grandes cantidades de cocaína —más de diez toneladas en 2019— hacia mercados internacionales, utilizando la infraestructura de los grupos armados colombianos y redes criminales regionales.
Estos acuerdos también han operado en conjunto con aliados como el llamado “Cartel de los Soles” en Venezuela, lo que ha complicado aún más los esfuerzos de combate al narcotráfico y ha profundizado su impacto en la seguridad regional.
Además, autoridades de seguridad de Colombia han identificado operaciones logísticas y de comercio de estupefacientes y armas entre cárteles mexicanos —incluido el de Sinaloa— y grupos locales vinculados a las disidencias de las FARC, lo que evidencia una relación operativa más allá de simples rumores o especulación.
La influencia de estas organizaciones trasciende incluso a las dinámicas policéntricas del crimen en la región. La presencia de emisarios y redes logísticas mexicanas en puertos estratégicos de Sudamérica ha sido reportada por autoridades policiales, mientras que la violencia asociada al tráfico de cocaína ha escalado en países como Ecuador y Colombia a raíz de la competencia y alianzas entre organizaciones.
Esfuerzos por combatir el narcotráfico en la región
En un contexto más amplio, México forma parte de múltiples iniciativas multilaterales en la región, aunque algunas de ellas no están directamente relacionadas con la seguridad del narcotráfico. Por ejemplo, México es uno de los 18 países que integran esfuerzos regionales para la conservación del jaguar (Panthera onca), una red de cooperación enfocada en la protección de la biodiversidad y los ecosistemas que este felino habita, extendida desde México hasta Argentina.
Este tipo de plataformas multilaterales —como la Red Jaguar o planes regionales de conservación— muestran cómo la cooperación internacional también se expresa en ámbitos distintos al combate del crimen organizado, pero con impactos transversales en gobernanza y políticas públicas en la región.
Sin embargo, frente al creciente impacto de los cárteles mexicanos, analistas advierten que la respuesta no puede ser exclusivamente nacional. La expansión de estas organizaciones ha evidenciado la necesidad de una mayor cooperación regional en inteligencia, control fronterizo y combate al lavado de dinero, así como mecanismos sólidos de coordinación entre agencias policiales y judiciales de toda América Latina.
Mientras tanto, la influencia de los cárteles mexicanos continúa reconfigurando el mapa del crimen organizado en la región, consolidando a estas organizaciones como actores transnacionales que inciden en la seguridad, la economía y la estabilidad política de varios países latinoamericanos.
Fuente: La Silla Rota
RHM/RCM



















