La retórica de Fernández, en parte tomada de Chaves, ha hecho saltar las alarmas entre la oposición y los grupos internacionales de derechos humanos. Advirtieron que Fernández, al igual que su mentor, intentaría socavar los pesos y contrapesos políticos que han consolidado a Costa Rica como la democracia más estable de la región por casi 80 años.

Fernández pidió a los votantes que otorgaran a su partido, Pueblo Soberano, una supermayoría en la Asamblea Legislativa de su país que permitiría a su partido nombrar una lista de magistrados leales e impulsar enmiendas constitucionales a fin de que los presidentes puedan optar a un mandato consecutivo.

La composición definitiva de la asamblea legislativa se conocerá en los próximos días, a medida que los funcionarios electorales sigan con el conteo de votos.

El domingo, algunos votantes expresaron su malestar ante la perspectiva de que un movimiento político tuviera tanto poder.

“La ideología que está dominando ahorita mismo las elecciones me da miedo”, dijo Sofía Núñez, de 19 años, estudiante de física, quien votaba por primera vez. “Siento que es peligroso para el país, para la democracia que tenemos”. Dio su voto a Claudia Dobles, ex primera dama con una agenda progresista.

Costa Rica vota para presidente con una favorita de línea dura contra violencia del narco

Algunos de los votantes de Fernández desestimaron esas preocupaciones.

“No es la intención que sea dictadura, pero sí la intención es poder tener más poder”, dijo Moreno. “No es para hacer lo que les dé la gana, es para poder cambiar ciertas cosas que no están bien”.