• Sus vínculos, amenazas y silencio oficial en el caso Marsella.

 

  • El comandante José Luis Camacho Solís hace alarde del control sobre la FGE y mantienen operativo nocturno y vigilancia sobre la casa de su amada con personal de la dependencia.

 

Redacción/ CAMBIO 22

CANCÚN, 20 de enero. – Tras hacerse pública la relación sentimental entre el comandante de la Policía Ministerial, José Luis Camacho Solís, y la mujer que fue víctima de un presunto levantón la tarde de ayer en la colonia Marsella, comenzaron a circular nuevos señalamientos que vuelven a colocar al funcionario en el centro de la polémica. Vecinos del fraccionamiento recuerdan un episodio ocurrido hace aproximadamente un año, cuando el mismo mando policial habría intervenido de manera intimidatoria en un asunto vecinal.

De acuerdo con testimonios de habitantes de la colonia Marsella, en aquel momento fue denunciada una camioneta Lincoln Navigator color gris que permanecía abandonada en la vía pública. Cuando elementos de Tránsito se disponían a retirarla con grúa, el comandante Camacho Solís llegó al lugar y detuvo el procedimiento, argumentando que el vehículo era de su propiedad o estaba bajo su resguardo.

Los vecinos señalan que, lejos de aclarar la situación por la vía institucional, el mando ministerial reaccionó de forma agresiva. Relatan que utilizó palabras altisonantes y lanzó amenazas directas, advirtiendo que nadie debía “volver a meterse con él ni con sus cosas”, pues —según sus propias palabras— era “un tipo de cuidado”. El episodio generó temor entre los habitantes, quienes optaron por no insistir ante el riesgo de represalias.

Este antecedente cobró nueva relevancia luego de confirmarse que la mujer privada de la libertad en Marsella es ex esposa de Heriberto Campos “El Diablo”, exlíder del autogobierno en el Cereso de Chetumal y mantiene una relación con el comandante, lo que ha despertado dudas sobre posibles conflictos de interés y el uso de poder para influir en situaciones personales o vecinales. Para los colonos, no se trata de un hecho aislado, sino de un patrón de conducta que nunca fue investigado.

A ello se suma que, durante toda la noche, elementos de la Policía Ministerial y de la Policía Estatal mantuvieron un operativo de vigilancia en los alrededores de la casa de la mujer víctima de levantón y los policías ministeriales comenzaron a exigir las grabaciones de las cámaras de video vigilancia de los vecinos amagándolos con represalias futuras. Ordenó el cierre de la colonia, impidiendo el paso incluso a los vecinos y repartidores de comida.

Hasta el momento, ni la Fiscalía General del Estado ni la Secretaría de Seguridad Ciudadana han emitido un pronunciamiento claro sobre estos señalamientos, ni han informado si existe alguna investigación interna contra el comandante ministerial. El silencio oficial contrasta con la gravedad de las acusaciones y la inquietud que se vive entre los vecinos de Marsella.

Para los habitantes del fraccionamiento, el caso va más allá de un hecho delictivo reciente, representa una prueba para las instituciones de seguridad y justicia en Quintana Roo. Exigen que se investiguen a fondo las amenazas denunciadas, los posibles abusos de autoridad y cualquier vínculo que comprometa la legalidad y la confianza pública.

 

 

redaccion@diariocambio22.mx

RHM

 

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