Redacción / CAMBIO 22

Se ha vuelto común escuchar que, para que Trump tenga una buena relación con México, debemos combatir el narcotráfico. Se dice que controlar el crimen organizado es el principal objetivo de Trump.

El problema con estas afirmaciones es que, si bien coinciden con la retórica de Trump, no concuerdan con sus acciones. Lo que revelan sus acciones es que al presidente estadounidense no le importa el narcotráfico.

Empecemos por lo obvio. Si Trump realmente quisiera destruir el crimen organizado y reducir las muertes por sobredosis de fentanilo, empezaría por combatir dentro del principal bastión del narcotráfico mundial y su principal fuente de ingresos: Estados Unidos.

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No sólo esto no está sucediendo, sino que varias políticas de Trump están abiertamente orientadas en la dirección opuesta.

Trump ha facilitado la venta de armas dentro de Estados Unidos (muchas de las cuales terminan en manos de narcotraficantes), ha recortado miles de millones de dólares de los presupuestos de los servicios de salud estatales (reduciendo el tratamiento de las adicciones), ha reducido el apoyo a la vivienda para las personas sin hogar (lo que se espera que aumente aún más las adicciones) y, en el colmo del cinismo, ha indultado a narcotraficantes convictos (como el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández).

El verdadero interés de Trump, como lo fue en Venezuela y como lo es en casi todas sus acciones, es económico.

El narcotráfico es sólo una excusa que Trump utiliza para sacarle a México todo tipo de concesiones económicas, desde una negociación más favorable del T-MEC hasta favores especiales para industrias o empresas estadounidenses.

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La excusa del narcotráfico le viene de perlas a Trump, porque el problema no se puede resolver desde México. No importa cuánto haga México. No importa cuántas personas arreste ni cuántas drogas confisque; el narcotráfico continuará mientras Estados Unidos tenga un mercado multimillonario de consumidores cautivos.

Justo el viernes pasado, el diario español El País, informó que un nuevo Chapo ha surgido en Sinaloa.

Informes recientes de inicios de 2026 apuntan a una profunda reconfiguración en el Cártel de Sinaloa, donde el grupo de Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”, está emergiendo con fuerza en el estado de Sinaloa.

Este actor, que durante años fue un barón mediano en el norte de Sinaloa, se consolida como una figura central ante la guerra interna entre “Los Chapitos” (hijos de Joaquín Guzmán) y la facción de “La Mayiza”.

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Puntos clave sobre esta reconfiguración (2025-2026):

El “Nuevo Chapo”: Fausto Isidro Meza Flores es señalado como el principal beneficiario de la guerra de clanes, posicionándose como un líder capaz de exportar droga a EE. UU. con una estructura menos mediática pero de gran impacto.

Enemigo de “Los Chapitos”: “El Chapo Isidro” ha mantenido históricamente una rivalidad con los hijos de Joaquín Guzmán, aliándose anteriormente con los Beltrán Leyva.

Reconfiguración 2026: El declive de Los Chapitos, debido a presiones internacionales y traiciones internas, ha dejado un “vacío de poder” que este nuevo actor está ocupando, según reportan analistas como Anabel Hernández.

Actividad: Fausto Isidro ha sido vinculado con el tráfico de fentanilo y otras drogas, siendo considerado por autoridades de EE. UU. (FBI) como altamente peligroso y buscado.

Otros nombres señalados:Paralelamente, investigaciones estadounidenses en 2025 señalaron a Víctor Manuel Barraza Pablos, “El 40” o “El Titán”, como un líder activo en Mazatlán, clave para la facción de los Chapitos antes de su debilitamiento generalizado.

La situación de seguridad en Sinaloa permanece inestable por la lucha entre estas facciones en el inicio de 2026.

El narcotráfico es, en términos trumpianos, la mejor moneda de cambio que Trump pudo haber encontrado. Es un problema que mantendrá a México dando vueltas, cediendo constantemente sin llegar nunca a una solución. Hay que reconocer que la idea de Trump de encontrar y usar esta excusa es diabólicamente brillante.

Por todas estas razones, es urgente que los negociadores mexicanos dejen de tomar decisiones con base en lo que Trump dice que quiere y comiencen a tomarlas con base en lo que Trump revela como sus verdaderas preferencias a través de sus acciones.

Si el objetivo es que Trump esté en mejores términos con México, el foco, más que en cuestiones de seguridad, debería estar en las cuestiones económicas.

Es decir, México debería mantener ciertas acciones visibles contra el narcotráfico, pero debería concentrar la mayor parte de sus recursos y talento en desarrollar una estrategia que ayude a Trump a librar su batalla económica más anhelada: competir con China. En la medida en que Trump considere a México indispensable para librar esta batalla económica, México estará protegido contra la volatilidad de Estados Unidos.

 

 

 

Fuentes: Sistema de Notícias CAMBIO 22/Milenio/Archivos de Borderland Beat

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