Fuente El Diario
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Renán Castro Madera, Director General
Redacción/ CAMBIO22
Desde Quintana Roo fue traído por “La Empresa” el pasado 30 de diciembre de 2025 uno de los presuntos atacantes de policías estatales, bajo la promesa de trabajo, una casa con comida y drogas, y la posibilidad de ahorrar para ser introducido sin documentos a Estados Unidos.
La información fue parte de la declaración del mismo acusado, Pedro Moroni M. A., quien en sede ministerial dijo haber llegado a finales del año pasado a Juárez desde Cancún, Quintana Roo, y que es originario de Tabasco.
El sábado, El Diario informó que Pedro Moroni M. A. tiene 27 años y nació en Balancán, Tabasco. Tiene una detención en su registro, en octubre de 2025, por delitos contra la salud en Benito Juárez, Quintana Roo.

Llegó a Juárez tras una invitación de “Junior” o “Tino”, de nombre Faustino, quien le dijo que había “jale” en esta frontera y la oportunidad de “brincar a Estados Unidos”; que lo único que tenía que hacer era “jalar como burro, juntar feria y cruzar”.
Sin embargo, a Faustino C. A. lo asesinaron el 1 de enero, junto a Jesús Javier T. A. y Ángel Eduardo S. A. en la calle Secoya y Ramón Rayón, en la colonia Insurgentes, al norponiente de la ciudad, en lo que fue registrado como el primer multihomicidio de 2026.
El triple asesinato, según testigos, ocurrió dentro de una vivienda, hasta donde llegaron los atacantes armados, dispararon y huyeron en un par de coches que los esperaban.
A partir de la muerte de Faustino, Pedro Moroni se quedó en esta ciudad, a la orden de Martín Alejandro R. A., alias “El Charro”, “quien coordinaba”, y llevaba comida a la casa donde dormía. Ahí mismo le “pasaban un gallo” de vez en cuando.
El jueves 8 de enero, cerca de las 11:30, llegó “Charro” a bordo de una camioneta oscura con vidrios polarizados que hacían imposible ver hacia el interior. Le dijo a Pedro que tenían que hacer “un mandado”. Dos hombres más iban a bordo.
Al subirse le dieron “un fierro” (arma larga) verde. Él pensó que harían un “levantón” (privación ilegal de la libertad) o que iban “a tirarle a un cricoso” (a asesinar un consumidor o vendedor de metanfetamina en cristal).
“El Charro” condujo hasta la gasolinera Gazpro en avenida Adolfo López Mateos y calle Simona Barba, donde había una pickup Chevrolet Silverado 2022 blanca con placas EG4553A de Chihuahua, conducida por José Luis C. C. con Javier Eduardo G. R. como copiloto (ambos, detectives de la Subsecretaría de Despliegue Policial de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado), y donde Édgar David Quezada Villa viajaba en la parte trasera. Se detuvieron ahí porque, tras labor policial, G. R. requería usar el sanitario.
Cuando el oficial salió del baño público de la gasolinera, subió a la camioneta y escuchó llegar el vehículo conducido por “El Charro”.
“Nos rodeó, avanzó a las bombas, se nos puso en paralelo y dispararon”, dijo el agente G. R. en su denuncia por el delito de intento de homicidio.
Pedro Moroni describió que “El Charro” se puso punta a punta con la camioneta de los estatales y les ordenó disparar.
“Escuché el rechinido de las llantas, volteé a ver y comencé a oír tronidos de los disparos, se comenzaron a reventar los vidrios. Sentí que me dieron en el rostro, en el hombro, en el pecho. Sentí más pero no supe dónde porque todo era confuso”, contó el oficial C. C. también al denunciar.
“Los cristales se reventaron, sentí impactos en el hombro, en la rodilla. Se veían destellos desde el interior. Reaccioné y saqué mi arma de cargo, pero al disparar avanzaron unos metros. Yo me bajé, pero seguían disparando”, agregó el copiloto de la unidad oficial.
“Yo sólo tiré dos veces porque se me trabó el arma, y luego el chavo que estaba a mi lado me jaló para un lado y siguió tirando”, añadió el acusado.
El piloto precisó que “traté de repeler, me salí de la troca, me resguardo abajo de ella”.
Las heridas de C.C. aparentemente dificultaron su capacidad de comunicarse: “los vi huir por la Simona Barba, traían placas de Colorado. Ya las había visto antes. No tardó en llegar la ayuda. Fue confuso porque estaba herido pero traté de apoyar aunque batallaba para comunicarme, yo creo que por la lesión en el rostro.
El tabasqueño declaró en sede ministerial que se puso nervioso tras la huida y le gritó “¡dale, dale, ahí viene la Municipal!”, a “El Charro”, quien avanzó pero se paró más adelante para que todos se bajaran e intentaran escapar a pie.
Dijo que se acercó a una camioneta de Izzi pero ahí fue detenido junto con dos trabajadores, a quienes dijo desconocer.
Lo que sí sabía era que “nos iban a recoger en otra ubicación que sólo sabía Charro, pero se paniqueó y se paró ahí”.
“Yo no sabía que eran polis. A mí no me pagan aún, hasta el lunes. Yo vivía en una casa donde comía y me daban un gallo”.

Las tres declaraciones forman parte de los datos de prueba que la Fiscalía de Distrito Zona Norte presentó en la audiencia inicial contra Martín Alejandro R. A., Pedro Moroni M. A., Cristian Jesús H. L., Gerardo C. A. y Francisco Miguel F. C.
Se les acusó formalmente de que el 8 de enero cerca de la 1:00 de la tarde los primeros cuatro llegaron a la gasolinera Gazpro de la avenida López Mateos y calle Simona Barba en una camioneta GMC Sierra Denali 2023 negra con placas negras con letras blancas de Colorado, Estados Unidos, con número de serie 1GT49EDEY8PF198375 –con reporte de robo ante el Departamento de Policía de Denver del 7 de marzo de 2025–, desde la que dispararon contra la camioneta Silverado.
Utilizaron armas calibre 5.56×45 y 7.62×39 milímetros, hasta que los detectives repelieron la agresión pese a las heridas que presentaban, razón por la que no cumplieron su objetivo de asesinar a los dos, aunque sí cobrando la vida de Quezada Villa.
Francisco Miguel es señalado como conductor de un Chevrolet Malibu 2013 blanco con número de serie 1G11E5SAIDF160716 en el que tenían planeado escapar los otros cuatro, por lo que también fue detenido por policías estatales luego de que la huida fue frustrada por policías municipales y F. C. se fue sólo en el coche, abandonando a los coimputados.
Mañana se resolverá su situación jurídica en audiencia de vinculación o no a proceso.